Nos-otros.
Él inicio su viaje sin mayores expectativas… era un martes, llevaba cinco minutos de retraso y tendría que olvidar el desayuno, de lo contrario habría que escuchar al jefe y su iluminante perorata sobre la productividad. Él estaba harto de ser un cagatintas, llenar esos formularios que justifican archivos que a su vez permiten circulares para notificaciones que dan parte de un incidente a prueba para la formulación de nuevos manuscritos. Él sentía tener una deuda consigo mismo, le debían sus vacaciones, podría exigirlas y darse una oportunidad. Estaba inspirado, la noche anterior en el recorrido de vuelta a casa, había terminado de leer a Hemingway. La chica del cubículo de al lado se lo recomendó, quería decirle que le había encantado, nunca había conocido una prosa tan limpia, sincera. Gracias al barbudo y su historia del viejo lobo de mar, tenía una nueva forma de ver las cosas, debía darse un espacio para abrazar la vida. Seria un buen tema para conversar. No podía sacárselo de la cabeza, ella había sido grandiosa al convencerlo de comprar el libro, ese día que estaban por el centro haciendo un trámite. Ella le agradaba. Ella le coqueteaba. Él tenía reticencias, lo habían lastimado muchas veces. Solía confundir las señales de ellas. Nunca volvería a verla de cualquier forma, todo estaba cambiando…
Bajo las escaleras del tercer piso corriendo, recordó un fragmento de una canción de los Beatles, la tarareó hasta dejar el edificio como una silueta boceteada. Al llegar al almacén de la esquina, cambio de frecuencia mental,
recordó un pasaje de la obra: El viejo peleaba con los tiburones, triste por su presa arrebatada…no pudo sustraer la nostalgia, en la parada dio vuelta y de reojo alcanzó a divisar la ventana de su cuarto. Llevaba ya dos años viviendo solo en aquel departamento. Extrañaba las tranquilas mañanas provincianas en casa de su madre, sin embargo allí no tenia futuro laboral, y qué futuro se dijo burlesco. Opto por no hundirse en cavilaciones amargas… Renegó contra su jefe, se excitó ligeramente con la imagen de ella, tembló por el trabajo atrasado, imploró por la micro y su providencial aparición desde la otra cuadra, todo en un segundo. De improviso, volvió la vista, disipó su confusión y vio dos personas a su lado. Una silueta masculina y una pequeña figura anciana. La última le sonrió, era vieja, iba al mercado de seguro. Le recordó a su casera, le gustaba su casera, era una abuela amable, atenta, hacia juego con el barrio. Era un barrio tranquilo el suyo, barato y estaba cerca de una avenida importante. Eso facilitaba la toma de locomoción. Sus compañeros le envidiaban. Ella por ejemplo, vivía quejándose, debía tomar dos autobuses y salir de casa cuando menos una hora y media antes del comienzo de la jornada. Era afortunado, aunque… algunas noches, el ruido de los vehículos, los tacos y maldiciones acompasadas por el claxon, podían llegar a ser un molesto arrullo. Por otra parte, Él no era de esos que se dejan perturbar fácilmente. Le veía al asunto su lado positivo. Como jugando, en sus oscuras vigilias producto del estrés, le fascinaba mirar al interior de las micros desde detrás de sus cortinas. Ver más allá de los rostros y preguntarse por los horarios, rutas y destinos de los desconocidos. ¿Quién será esa señora encopetada de medias de red y labios escandalosos? ¿A dónde va ese tipo de perfil renegrido y encorvada mueca? parece apurado pero estatuario al mismo tiempo, ¿por qué la luna debe ser muda testigo del furtivo manoseo de un par de universitarios? ambos de barba, amparados por la soledad de la máquina y la indiferencia comprometida del chofer y su radio. De igual forma, algo pensarían de Él, aquellos rostros que veía cuando le tocaba ser pasajero. Desde la micro divisaba en los balcones y ventanas, miradas esquivas, algunas graciosas y consideradas otras juiciosas y preocupadas, penetrantes. Entonces no podía evitar pensar desde su vertiginoso vaivén, en la ociosidad, pausa y forma de ganarse la vida de aquellos, que como Él, durante sus peores insomnios, no tenían nada mejor que hacer que vigilar y tratar de construir pasajeras historias ficticias y reconstruir las suyas, sedentarias aunque también ficticias.
Él se encontró solo de repente, la vieja y su bolsa de mercado ya se habían esfumado, el otro tipo, nunca supo como era en verdad. Sin percatarse, había perdido más de media hora. -Hoy no iré al trabajo se dijo alegremente. La calma que experimentó al proponérselo, le sorprendió. Nunca había faltado sin razón. Siempre creyó que abandonar su puesto por negligencia o desidia le acarrearía una gran culpa y dolor.
Se sintió sorprendido y liberado, lleno de deseos antes ennegrecidos. Jamás lo hubiese imaginado… Quiso continuar sintiéndose así, dar rienda suelta al yo, si fuera posible. Sentía que lo era, ansiaba desencadenar su voz, arrancar el motor y perderse como un bólido en la bruma de su interioridad dormida. –Ah es más, no volveré nunca a ese sitio horrible, estoy harto me oyen, hasta aquí aguanto… no quiero volver… -gritó y abrazó el alivio que sólo un condenado a muerte puede saborear al ser perdonado en último minuto. En todo ese tiempo, pasaron cinco micros que hacían la ruta directo a su trabajo. La primera de ellas, -debo pensarlo… pensar qué en todo caso, qué debo pensar… La segunda – Intentar justificarlo no cambia nada, de qué me sirve sopesar pros y contras, lo único que esa oficina tiene a su favor… La tercera micro -…es la sonrisa, los hermosos labios de ella, el resto son miles de incomodas formas que te hunden en llanto… he sido injusto conmigo… vaya estúpido. No tengo por que ser un mártir anónimo. Lo repensó, pues todavía quedaba una brecha de arrepentimiento, por la cual colarse de golpe en su circular agenda, postrado ante su cuadrada mesa y obtusa realidad. Cuando la micro numero cuatro se fue, confirmó su renuncia a la geometría del desamparo. –Lo siento por ella, realmente le he tomado aprecio. Pero no… no, no, no. Más bien sí… es necesario afirmar, afirmar ante el mundo que existo. Es necesario ser tajante… no mirar atrás… contar con lo poco que tengo, lo que llevo encima… dar un giro, caer estrepitoso, absurdo, insospechado, inaudito, lejos de mi mismo, de ese yo prefabricado… él no soy yo. Yo no debo ser él, nunca he querido ser así, me he obligado, malicioso, por interés, por dinero más que por comodidad o placer… pensé que lo ultimo vendría como parte de lo primero… de nada sirve negar el pasado, amparar los actos más insignificantes y diarios, como tomar locomoción y sometido, inconsciente, elegir un rumbo que se repetirá hasta el cansancio… No había marcha atrás, rechazó todo, la comodidad de la rutina, el placer junto a Ella, el dinero bien ganado pero a costa de que… pasó la quinta y ultima…Si se viera sentado en ella, desde lejos, desde su ventana, avanzando en el tráfico agazapado y con una tenue esperanza de cambio cifrada en un aumento de sueldo y años de circulares como compañía, se avergonzaría. No quería eso, quería mirarse desde otro ángulo, uno inesperado, atrevido, interesante, ojala ella le acompañara, quizá estaba siendo duro… Ella le entendería, era sensible, sensata, podrían ir juntos en una nueva carroza… Así ya no se quejaría de tener que ser esclava de dos monstruosas máquinas… No, ella estaba demasiado acostumbrada, era inteligente claro, pero hace rato que había perdido ese matiz dorado que te da el inconformismo. Temía admitirlo, pero estaba opaca, gris como el cielo, como el edificio donde trabajaban juntos… gris como el jefe y su discursillo… era hora de brillar, de entablar un diálogo real consigo mismo… por eso sin pensarlo más, sin mayores expectativas… se subió sin rumbo fijo y tiempo de llegada, a la primera micro extraña que paso. Pago se sentó y antes de desvanecerse en el movimiento relajante de un incierto porvenir, miró en señal de despedida hacia su ventana, allí estaba Él, sonriéndome, le devolví un gesto que no puedo entrar a definir… Todo estaba cambiando…
Autor: Daniel Rojas P
Leitmotiv.
Quiebra el escudo
la imantada imagen.
Atraviesa lo pasmado celular.
El recurrir rumiante de rezos,
esos rezos;
míos no son.
Tuyos, creo que no.
Nos enseñaron a creer,
nos enseñaron a pensar temiendo.
El placer.
La bendita túnica,
cubre nuestro
escaso tiempo.
Aún no logro,
romper el espejo de mis creencias,
descubrir el sol,
cabalgar la tierra.
Ojalá mañana,
no amanezca.
Autor: Daniel Rojas P.
www.carrollera.ohlog.com
Vea: La Virgen de los Sicarios.

Datos técnicos.
Título del film: La Virgen de los Sicarios
Aka: Our Lady of the Assassins (título para su distribución en ingles)
Director: Barbet Schroeder
Guionistas: Fernando Vallejo (novela) Fernando Vallejo (Adaptación)
Reparto: Germán Jaramillo (Fernando), Anderson Ballesteros (Alexis), Juan David Restrepo (Wilmar)
Año de Producción: 2000
País: coproducción España/ Francia/ Colombia
Locaciones: Medellín, Antioquia, Colombia
Lenguaje: Español.
Sobre el Film: Segunda mitad de la década de los noventa, nos encontramos en Colombia más específicamente en Medellín o Medallo, han pasado treinta años desde que Fernando Vallejo, escritor de la novela, guionista del film homónimo y personaje protagónico, se autoexiliara para realizar un vagabundeo literario. De vuelta a su tierra, con la cual mantiene una relación amor-odio, sólo espera morir, pues la inutilidad de la existencia ante lo experimentado, ya comienza a sofocarle. La historia autobiográfica, lejos de ser una simple apología al desasosiego, es una visión cruda e hiperrealista, irónica y cínica de la situación violenta en que esta inmerso el vecino país.
En este aspecto, la visión narrativa de Barbet Schroeder, que en otras ocasiones ha sabido combinar muy bien la profundidad del dolor individual sin perder de vista la crisis social (barfly y Tricheurs), logra dar forma sin gratuidad y de manera honesta, a la polémica y compleja crónica en que hondos sentimientos personales no pueden alienarse del gran telón. El hecho de que Vallejo se comprometiera con el proyecto, adaptando el guión, permite además el celoso cuidado de las diversas capas de intelectualidad crítica y sentimiento que esta historia muy humana encierra. A la par que asistimos a un romance heterodoxo entre el maduro, depresivo y retórico escritor con un adolescente asesino (Alexis), sicario del narcotráfico, al que conoció en un prostíbulo, vivimos un tour de force por la capital de la droga y las armas automáticas.
Desnuda y documental percibimos en grandes planos aéreos la belleza de Antioquia, la mezcla de lo urbano con lo natural, mágico contraste que capta el ojo del director. La modernidad de la urbe se superpone microscópicamente a las comunas, poblaciones periféricas y en un plano casi surreal, bullen las iglesias, que dotan de un aspecto barroco, fúnebre y pacífico al mismo tiempo, a este purgatorio de muertos vivos, aplastados por la mixtura criolla y ambigua de nuestro continente. Música punk junto a ballenatos, tiendas importadas y niños aspirando pegamento.
Schroeder logra un diálogo íntimo con el espectador por medio de las imágenes bellas y al mismo tiempo decadentes. Esa atmósfera cáustica y carnavalesca que respira sangre e intolerancia, coloca al centro, como dos pecadores condenados, a Vallejo (Germán Jaramillo) y Alexis (Anderson Ballesteros) quienes desarrollan de manera alternativa al caos, su dulce amistad y particular romance. Las actuaciones son convincentes. Los diálogos ocurrentes, plagados de la cínica y coloquial voz del maestro Colombiano. Ambos fluyen muy bien en la interpretación. El peso de la cinta lo proveen estos dos actores, fogueados en el teatro principalmente. Hay química verdadera y uno sufre su precaria alegría.
En definitiva, asistimos a una pintura sublime en la que se revela la sordidez y ternura de nuestro rincón del mundo, sin obviar claro, el desfile de corrupción de los gobernantes, la apatía social frente a la cotidianidad de la muerte en las calles y la influencia del cartel, que simbólicamente, lanza juegos artificiales, tras lograr ingresar un nuevo cargamento de coca a Norteamérica. Todo filmado de manera estupenda con cámara digital, dato que no es menor, pues Schroeder no se caracteriza por ser un director de blockbusters y grandes aspavientos visuales, sino más bien hombre de carácter y desgarradoras tramas. Las escenas de acción muy bien logradas, demuestran un gran conocimiento del lenguaje y dominio de la cámara en movimiento. Uno vibra en los segundos en que fashionistas adolescentes con uzi en mano y montados en importadas motos de Japón, atraviesan las calles atestadas como ángeles de la muerte. Otro momento clave a destacar son las grotescas alucinaciones del escritor, las sombrías catacumbas en que se profetiza, la imagen constante de Cristo y la ciudad inundada por una lluvia de sangre. El cuadro naturalista de droga y muerte cobra una dimensión onírica y existencial.
Sin embargo, no hay que olvidar el libro homónimo del cual surge la historia. La narración de Vallejo nos provee de otras lecturas y no deja de maravillarnos con esa ácida y serpenteante locuacidad que lo caracteriza. Defenestrador de ídolos, la pluma del autor es capaz de maniobrar en parajes tan disimiles, vasos que comunican lo coloquial y culto, al punto de permitirse bromas tan ingeniosas como:
¿Qué le pediría Alexis a la Virgen? Dicen los sociólogos que los sicarios
le piden a María Auxiliadora que no les vaya a fallar, que les afine la
puntería cuando disparen y que les salga bien el negocio. ¿Y cómo lo
supieron? ¿Acaso son Dostoievsky o Dios padre para meterse en la
mente de otros? ¡No sabe uno lo que uno está pensando va a saber lo
que piensan los demás!
Sin duda una interesante narración y una gran adaptación fílmica acerca del flagelo del narcotráfico, la deshumanización y el dolor en América Latina. Altamente recomendada.
Autor: Daniel Rojas P.
Thanato-Marte.
Thanato-Marte.
Sacude tu piensa-ser.
Esa piente serpentosa,
delinea
la voraz dantesca,
boca de libertina águila.
Vorágine retorcida
en la cumbre radical.
Con desdeñosa vigilia
de tu Partenón encanecido,
pardas murallas y franjas multicolor,
erectan enjutas cercas
y lanzas coloradas,
penetran
la regia global.
Cuerpos famélicos
cuelgan de tu tripa derecha
y el mercado de organismos
palabra,
gozan un alza
del noventa por ciento.
Noventa cadáveres, cada vez
más pequeños
y desnutridos cadavéricos.
Pulsa e impulsa, maestro matador,
la lógica repulsa de tu imperial predio.
El bursátil dígito,
la comatosa pantomima
de tu risa de mula.
El apocalípto muladar,
muda y asalta,
las carreteras
con pancartas…
de neón púrpura y fecal
ham-burgues…
Desayuna cerebros y
bloody Cola,
cae del riñón humanitario,
y suelta los huesos
de revolucionarios mimos…
Así se cumple la sagrada promesa,
dulce Arcadia, soñada en
castillos de castrada
castellanidad.
Cargando al bebe,
bailas entre jovencitas puercas
y un brandy y careta ominosa,
son tu patrimonio cultural.
Cortaespinas, dorsalvagina.
Instaura en tus pies callosos
a la reina de ases, la pútrida hembra
de tu lascivia poética…
El ministerio de tu mirada,
es arriero de primates,
usan cinturón y
raudos crecen a raudales, en los tallos partidistas.
Los pretores, ediles mascatabaco,
Escribe-libelos y yemas de papel sellado.
Son tu conclave de cortesanos.
Doctos pater familias,
lamen tu gloria
y empapan con seminales elogios,
la campaña que emprende,
tu pesadilla a cuatro patas.
Los jinetes del génesis hambreado,
son la majamama esplendida.
El traje con charretera,
justificación de tu códice
y caos de millar…
Hay que humillar
la sonoridad opaca,
de esos mudos que remiendan,
zapatillas a la moda…
Por veinte centavos al día, venden su
culo y
ponen los pies sobre la tierra.
La yaga zurcida en tu bolsillo,
dorado pasadizo,
directo a tu esplendida
multitud, de
pergaminos
falseados.
Es tu lengua verborrea,
la sífilis de tus papilas amistosas
y los
mudos, enredados,
duermen placidos
en la cuna.
Patalean como moscas
privadas de pan.
El tesorito oscuro, elixir
de tu ígnea oquedad,
negro petróleo
y UNI-VERSAL
esfinge.
Master Zeus,
glorioso red bank.
El trono libertario
inflama motores
y
qué hay de los
anónimos juegos.
La tímida confusión y
el bendito pleonasmo
de fetos tullidos…
Eyaculas nucleares discursos.
Átomos penden,
como trofeos de tu cuello.
Junto al núcleo molecular,
las orejas de madres
brillan,
por reclamar a sus fantasmas
castigados.
“Al rincón de los olvidados”
dicen tus oraciones…
En el dulce terrón
del foso empedrado,
raspados del ojo ciclópeo
y testimonio oficial.
El eterno retorno a ti,
es el anatema de nuestro tiempo.
La guerra de los siete días y las siete noches
Qué voluptuoso proyecto,
de tu sangre y justo capital.
No el de Capitán Marx y su séquito ruso,
No el de Smith
y su cábala neoliberal…
Aquí yacemos, todos juntos,
en la pesadilla de Stephen Dedalus…
Autor: Daniel Rojas.
Grandes Autores Continentales: Manuel Puig.

Puig(Argentino-1932-1990)fue un escritor talentoso que vivió no pocos ni desestimables exabruptos en su carrera y biografía. Realmente odiseica, es la búsqueda de su propia identidad, la que paradójicamente, al igual que su obra y personajes, se vio retratada bajo la óptica y armazón peculiar, basada en el montaje multigenérico.
La cruzada vital de Puig, parece atravesada por multiplicidad de discursos de variada índole y calibre (cine como escapismo y fantasía, boleros y tangos como testimonio sensible, viajes y becas de estudio como sueños posibles y frustraciones inminentes. Voces criticas que camuflan y desnudan indistintamente el ataque vil y apoyo fraterno de sus pares y los especialistas del arte. Censura política, moral, editorial. Exilio, persecución, autoridad paterna, complicidad materna, despotismo y abuso infantil) todo desde una comunidad rural y chauvinista como General Villegas, Provincia de Buenos Aires, donde creció y forjó su personalidad y pasión por el celuloide. Amor que tanta satisfacción y dolor le traería en lo creativo y porque no, personal.
Aquel páramo de sequía intelectual, pequeño infierno pueblerino, resulta obligada referencia empírica de Coronel Vallejos, sitio en que se desenvuelven grandes obras como La traición de Rita Hayworth su primera novela y Boquitas pintadas, de lejos el mejor de sus trabajos.
Esta última, es además, el pie perfecto para aproximarnos al universo narrativo de Puig, ya que condensa los fantasmas existenciales del autor, sus fetiches y manierismos, sus represiones y compromiso ideológico con la libertad individual y sexual de los subyugados. Desde luego, tampoco podemos obviar, el dominio vanguardista que tanto éxito le granjearía en los años setenta. Suma que en la actualidad lo ubica como autor de culto y uno de los más arriesgados y experimentales narradores latinoamericanos, de fines del siglo recién pasado.
El bricolage (Genette define este tratamiento como: Una función nueva que se superpone y se entreteje a una estructura antigua, y la disonancia entre esos dos elementos co-presentes, da el sabor al conjunto, en otras palabras, Bricolage que viene del francés: chapucear, refaccionar, procura como antiguo arte: hacer algo nuevo con materiales viejos) es la estructura o edificio narrativo enrevesado que Puig dominó lúdicamente, para llegar al lector.
En Boquitas pintadas, la violencia, la represión sexual, el abuso de poder, la codicia, el sexismo machista, la sumisión pasiva y amarga del rol femenino, se entrelazan y estallan con imágenes magistrales (que nada tienen que envidiar a Hollywood)
En un compendio de entregas periódicas, tipo novela rosa o folletín. Dieciséis para ser exactos, cada una, precedida por un bolero. El cruce de voces y visiones de un mismo hecho o personalidad, es lo que brilla. Puig da tridimensionalidad y perspectiva a géneros menores o paraliterarios.
Metafóricamente, nos encierra en un baúl donde se añejan, cartas de amor, fotografías, diarios de vida, recortes de revistas adolescentes, partes oficiales de la policía, un juzgado o institución médica, por allí revolotea un currículo, una canción, radioteatro y la entrada de una función teatral o fílmica, el envoltorio de un dulce y lo que podamos imaginar y que sirve para detallar un momento, una fracción precaria y fugaz de una relación, una mirada, una vida y desde luego lo más interesante dentro de estos cambios de foco, serán los recuerdos, o el doble discurso, el elogio que envuelve odio, la hipocresía camuflada, la careta mordaz con que se camuflan las más bajas pasiones o los más recónditos miedos.
La atmósfera idílica: Aquel pueblo conventillero que vive del chisme y que como toda olla pública de envidias, resentimientos, alegrías y sueños, tiene sus protagonistas y antagónicos.
Juan Carlos por ejemplo, el burdo arquetipo de galán, es una sátira al modelo fílmico de conquistador, algo así como el protagónico soñado de Corin Tellado, sólo que aquí, Puig revela por los pensamientos de quienes lo rodean y por el juego de miradas internas y externas que bombardean al personaje, una disección de la trivialidad y superficialidad del prototipo, dotándolo de humanidad innegable, de falsedad, de idealismos vanos que se molesta en sostener pero que para el lector no son secretos, pues uno lo ve a cabalidad desde los ángulos más insospechados. Sabemos mejor que él mismo, como piensa y mejor aún, como procede y que provoca en los demás con su conducta.
Amparado por la noche, le declara amor a muerte a Nene, luego leemos una carta que le escribe a Mabel o peor aún, lo vemos colarse a su dormitorio y acabar por completo con su fachada de sensible héroe al verlo más tarde forzar a una menor pobre e ingenua. Situación similar ocurre en sus relaciones fraternas. Pancho es el otro lado de esta sociedad clasista argentina o latinoamericana, sin ir más lejos. Juan Carlos es el muchacho blanco, esbelto, clase media, su amigo de farra es un cabecita negra, moreno, poco agraciado, brutal y pobre, que sólo aspira a imitar a este y en lugar de conquistar a las hijas de los hacendados o burócratas, se conforma con tomar a las empleadas como la Rabadilla.
Las mujeres de la obra tampoco escapan a la mirada microscópica con que nos dota el autor, aquí se revelan los atributos más machistas de nuestra sociedad, mujeres que forjan y alientan a estos hombres bestias, moldes imposibilitados para el cariño y la sensibilidad. Esperan al príncipe azul que las saque de las garras del padre, de las fronteras de la ciudad para gozar del pasajero deslumbramiento de una capital enaltecida.
En tal proceso, se dejan engatusar y no vacilan en destripar a la que tienen al lado para congraciarse o dar placer al macho. A fin de cuentas, somos testigos privilegiados de vidas inmersas en una fantasía hipócrita y barata, permeada por aspiraciones nutridas al alero del consumismo, de la frugalidad y ensoñación adolescente que imita modelos foráneos, inútiles tendencias y lo más grave, se destruye por ellas, se divide en concordancia a sus designios y forja conductas y personalidades mezquinas y abusivas. Literariamente una radiografía cruel pero no por eso menos veraz de cómo nos comportamos, como asumimos nuestra existencia, los roles y damos o quitamos identidad.
La obra de Puig sin cuestionamientos, suda humanidad, visión crítica y en extremo resulta vital, comprometida con la búsqueda por socavar roles añejos y estereotipados. Todo desde su experiencia, lo cual nos prueba además cuan buen lector fue de su tiempo y porque no decirlo, del nuestro, ya que plantea cuestionamientos postmodernos: Duros ataques a la racionalidad, al triunfo falo-logo céntrico, consumista, evasivo y atravesado por miles de ideologías que nos escinden; constituyendo un mundo moderno fragmentado, irreflexivo, pragmático y contradictorio que eleva íconos y luego los destaza, que se lanza en hedonismos burdos para luego imponer dogmas de castidad y moderación.
Ante todo, Puig es un rebelde que pretende desnudar la inconsecuencia de los cánones y su hipocresía y la mejor prueba de su desafió a dichos moldes pre-establecidos es su ataque férreo al último de todos los modelos, el de la novela. Si Rayuela planteó la contra-novela que quería sacar al lector de su pasividad lineal, Puig en su obra, quiso revitalizar la cultura pop, lo mundano y coloquial y probar a los intelectuales empotrados en su ciega verdad, que no hay temas más o menos literarios, sino formas innovadoras e interesantes de abordarlos.
Algo similar ocurre en El Beso de la mujer araña, otro de sus grandes títulos, la historia del anarquista Valentín y el gay Molina, es una especie de mil y una noches (modelo de muñeca rusa o caja china) en que los personajes sobrellevan el infierno de una prisión latinoamericana contándose películas a la par que van edificando una relación en que sus personalidades, uno parco y desconfiado, el otro carnavalesco y explosivo, ven trastocados sus roles sexuales y destellan como transgresores de la sociedad (lo que los une en el infortunio), uno por sus ideas políticas, el otro por su homosexualidad. El mestizaje y retroalimentación que sufren, honda profundamente en la psicología y tolerancia humana.
Nuevamente aparece el tema de los que habitan en la periferia de esta sociedad patriarcal, despótica, abusiva. La lucha de los que quieren una alternativa. Con la narración se cruzan también, teorías Freudianas, hormonales y revolucionarias sobre la homosexualidad, la voz de Marcuse y Taube resuellan entre otros teóricos Es digno de destacarse también el homo erotismo y la presentación de Molinita este personaje tan polémico y a la vez encantador, que encarna pese a ser hombre, el papel más típico y predecible de la mujer a la sombra de la masculinidad.
Podrían llenarse largas páginas analizando y recorriendo los pasajes fértiles de las obras de Puig, Pubis angelical, Cae la noche tropical y The Buenos Aires Affair, sin embargo es mejor leerlo y hacerse uno el propio juicio. Personalmente considero que Puig es digno de ser ubicado entre los más grandes pese al mal recibimiento que siempre tuvo por parte de la crítica. Ese es el riesgo que se corre al innovar y socavar territorios inhóspitos que otros no se atreven a siquiera circundar, optando por mantenerse en los límites seguros que les provee su empedrado feudo mental.
Como ya dijese en principio, la consagración de su obra no tuvo el camino glorioso que pudo esperar un autor de su talla, si bien eventualmente tuvo soltura económica y éxito comercial. Popularidad principalmente en los años 70, situación que permitió además que muchos de sus trabajos fueran llevados a la pantalla grande, una especie de consagración en ese momento cuando aún los libros no eran sólo manejo editorial y el salto de un medio a otro significaba trabajo, nuevas perspectivas para el relato y no un mero artilugio preconcebido como merchandising.
Puig se presenta hoy más como un autor de culto y para escritores, debido al olvido masivo, en que su trabajo, continentalmente ha caído, pues el pensamiento que tanto atacó, lamentablemente aún se perpetúa en espacios académicos y especializados que operan el sabotaje mudo, que opta por no dialogar en torno a las vías menos ortodoxas de la literatura. Lo cual resulta mejor arma que el escarnio, a la hora de silenciar a voces rupturistas como la de Puig. Por ejemplo, recordado es el comentario que Vargas Llosa hiciera cuando fue jurado del Premio Biblioteca Breve y amenazó con retirerarse de sus funciones, si consideraban siquiera entregarle el premio, a ese argentino que escribía como Corin Tellado.
En fin, pese a escándalos y cortapisas, Puig sigue vigente y podemos ver su influjo en la nueva narrativa, no solo argentina sino latinoamericana y mundial. Es sin duda un mural del cual se nutrirán los escritores por venir, autores que como Bolaño, quién también jugó en terrenos similares a la polifonía y uso de géneros extra-literarios, (cine, música, tv), han optado por pagar a las vacas sagradas con el mismo silencio y omisión. No rendir más pleitesía y subordinación. Lo cual se traduce en un volcamiento hacia los grandes del lado B de la literatura en español. Roberto Arlt, Macedonio Fernández, Reinaldo Arenas, Severo Sarduy, Ricardo Piglia y el mismo Puig. Así surgen los Villoro, Aira, Fresán, Rey Rosa y Bolaño de hoy. Cosmopolitas visionarios, con una apuesta nueva y desmitificadora. El resto esta por escribirse.
Proxima entrega: Miguel Ángel Asturias (Guatemala)
Autor: Daniel Rojas P.
Psicópatas de la Salud

«Si la gente pregunta, díganles que Sicko es una comedia acerca de los 45 millones de personas sin salud pública del país más rico de la tierra».
Una vez más Michael Moore, el conocido documentalista director de Fahrenheit 9/11, Bowling for Columbine, entre otros, nos remece con una cinta que expone los terribles resultados de dejar la salud en manos de privados, en este caso, las grandes compañías de seguros.
Estrenada ya el 29 de junio de 2007, esta película ha causado gran conmoción en su país, pues muestra casos en los cuales a pesar de tener un seguro de salud , cuando las personas más necesitan hacer uso de esa garantía ( casos de cáncer , transplantes, tratamientos), salvar una vida no tiene nada que ver con el fin principal de estas entidades que administran la vida como carne en el supermercado , es realmente triste ver por ejemplo a alguien que en un accidente se corto dos dedos de la mano teniendo que elegir cuál dedo recuperar, porque el seguro que tenia y que creía cubría ese tipo de accidentes solo cubriría parcialmente uno.
El gran problema parece ser que las empresas de seguro al ser privadas y más aun siendo grandes compañías, se convierten en una entidad con el único fin de generar ingresos cada vez mas altos, muestra de eso es que existen personas encargadas de buscarle fallas a las solicitudes de seguro o cualquier motivo para negar alguna atención, incluso hay casos de médicos encargados de evaluar los casos de los pacientes que reciben ascensos en función de la cantidad de casos que pueden negar haciendo uso de sus competencias, aunque vaya en detrimento de la salud del paciente, funcionando así como una gran mafia casi impenetrable que busca vender seguros de vida a inmortales con tal de no tener que desembolsar dinero.
Luego de haber visto la película y aun estando lejos de EEUU, el sólo pensar que en nuestro país la tendencia pudiese apuntar a una situación similar da escalofríos.
En Chile contamos con FONASA que dependiendo de los ingresos familiares cubre un porcentaje de los costos médicos y asegura una atención de urgencia orientada a salvar vidas sin antes pedir ninguna garantía del pago cuando es una caso de vida o muerte o cuando compromete la pérdida de alguna parte del cuerpo, aunque finalmente uno si debe hacerse responsable del porcentaje que le toque cancelar. En oposición Moore muestra la historia de una madre que lleva a su bebe con una fiebre muy alta a emergencias pero es obligada a trasladar a su hija de hospital porque su compañía de seguros no tenia convenio con este mas cercano, finalmente su bebe muere luego de la espera y entre tanto tiempo transcurrido entre los traslados a pesar de las suplicas de la madre por que la atendieran.
En Chile no podemos imaginarnos una situación de esas, sin embargo la gran diferencia entre la atención brindada por una entidad privada (muy cara para el promedio) y los servicios públicos chilenos nos lleva a pensar que nuestra salud y nuestra vida si tienen un precio.
Como usuarios es nuestra responsabilidad conocer nuestros derechos, opinar acerca del servicio que recibimos y apuntar siempre a mayores beneficios, porque la salud si puede ser universal y gratuita, prueba de eso tenemos en otros países como Francia e Inglaterra, claro que para llegar a eso hay un camino a recorrer y muchas decisiones que tomar como por ejemplo modificar las prioridades y reconocer realmente a la salud y la educación como las claves hacia una mejor calidad de vida por ejemplo para al presupuesto publico 2007 los mayores incrementos de recursos estarán en salud y vivienda.
El presupuesto de educación aumentará un 10,6%, es decir, unos 5 mil millones de dólares, mientras en salud subirá un 13%, unos 2 mil millones de dólares, esperemos que la tendencia continúe y se incremente.
Actualmente la crisis de la educación ya nos esta golpeando duramente, la diferencia entre la educación publica y privada es abismal, no permitamos que la salud se convierta en derecho de una minoría.
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