Semblanzas profundas: Poetas en Dictadura de Mayo Muñoz
Esta semana, queremos dedicar Semblanzas profundas a un libro que a juicio de Armando Uribe Arce incomparable poeta y premio nacional de literatura año 2004, es un compendio inconmensurable de voces y verdadero mapa poético sin parangón en Chile, en los últimos 30 años.
La antología, titulada “Poetas en Dictadura”, comprende el trabajo realizado por autores del norte grande, de la en ese entonces, primera región. Hoy, zona política y administrativamente escindida en dos cuerpos, la XV de Arica y Parinacota y la I de Tarapacá.
El periodo de producción, que este libro de 500 páginas y completa bibliografía comprende (referencias a otras antologías, premios en concursos de los poetas nortinos, revistas y discografías) principia con el quiebre de la institucionalidad en el año 73 y cierra su umbral, con la vuelta a la democracia, durante 1990. De ahí su nombre, pero principalmente su espíritu.
La obra, sin lugar a dudas, es una tarea ambiciosa, que procura escuchar y muchas veces rescatar para luego difundir, el discurso lírico y la voz poética de una región del mundo, por lo demás desértica y alejada de su centro, plasmando en el papel las impresiones sensibles de una generación que de forma abrupta y violenta, tuvo que ajustarse a condiciones de vida y expresión extremas, las cuales desafiaron material y anímicamente, el libre ejercicio de la voluntad, bajo pena de exclusión o muerte.
Poetas en Dictadura, nombre que el mismo autor, Mayo Muñoz, reconoce en el prologo del texto, puede provocar resquemor, pugnas y prejuicio, resulta como obra y totalidad, incluso para el lector de hoy, muchas veces indiferente o el de ayer, de cara al conflicto, sumido en cualquiera de los bandos, imposible de escamotear en su valor estético. Desde luego que hay un fuerte factor documental y cronístico implícito, pero no se debe imponer y eludir por ello, el ejercicio literario que supera toda barrera de intolerancia, a medida que se van desplegando los versos, sin perder en lo absoluto, la fibra personal e íntimo sentir de cada creador, al punto de elevarse más allá del álgido contexto histórico.
Sin duda el devenir motivó muchas de las piezas, no podemos negar con respecto al libro, su condición de vaso comunicante y referencia obligada a un pasado todavía palpitante, tour de force a las impresiones del momento y el sentir que subyace como herida aunque también, cual búsqueda constante de un sueño, esperanza que no se diluye, arrebato, rabia, escape, tortura o delusión, una gama extensa de sensaciones y sensibilidades que alejan a esta compilación, de la univocidad del folletín.
Distanciamiento peculiar y propio del arte. Reside en la manera en que los autores se apropian del mundo que los rodea y el lenguaje cotidiano, para crear su propio código, una metáfora de lo esencial, con lectura abierta y pluralista, sin el peso, que imponen los abanderamientos e ideologías.
No es tampoco la intención del texto, fragmentar un país que empieza y trata tozudo, aunque muchas veces falle en sus intentos por lograr unirse y edificar una identidad por medio de su más grande valor, las personas, el diálogo, la empatía y esa capacidad de sentir y comunicar sin restricciones y represión.
La Creación de Poetas en Dictadura, antología de la primera región procura retomar y en muchos casos, azuzar esa incesante necesidad dialéctica, la confrontación de ideas y la construcción de nuevos caminos a partir de las impredecibles rutas que genera el debate. Gestada en su totalidad por el poeta y narrador nacional Mayo Muñoz, Poetas en dictadura vio la luz el año 2004.
Mayo, escritor del norte de Chile, nació en Illapel, cuarta región del país y fue testigo y protagonista preferencial de los cambios y conflictos que enfrentó la nación. Exonerado y preso político, ha publicado Alambradas Rotas que cuenta con tres ediciones (1981, 1997 y 2002) 56 kilos de carne y hueso del 84, para criar cantando del 87 y Norteamar también del 2004. Además de otras antologías breves entre los años 97 y 98.
De este recorrido por las letras, nace una combinación de creador y ávido lector de sus pares, capaz de establecer un criterio de selección equitativo en la distribución de espacio y entrega del material literario y no por ello reduccionista, pues el antologador, reconoce diferencias de envergadura, alcance de las obras y calidad, pero sin duda no olvida la constancia, maduración y reflejo de un sentir que impulsó el desarrollo social, la restauración y en mayor medida, hizo patente el latido más visceral de voces y discursos que se presumían silenciados
En términos técnicos, esto se traduce en su interés por considerar como obra publicada para la compilación, los diversos medios de transmisión de textos, oral, canto popular, revistas, poesía visual, trípticos, cintas grabadas, mimeografía y una larga lista de alternativas de difusión algunas precarias y otras subversivas.
Finalmente, de la misma forma que señala su interés por considerar todos los focos y vías de poetizar, el autor no olvida en su abordaje (nombre del prefacio) señalar el problema de irrealidad que descansa en toda antología gestada con buenas intenciones pero con una lejanía tangencial al universo que viven y sufren los actores recoplidados.
Primero se piensa en las publicaciones hechas por cofradías y grupos y luego en aquellas que se tramitan desde un bureau en el centro el cual sólo atiende a un número restringido y muestra sesgada, en sentido contrario a estos ejemplos, Muñoz destaca la labor de algunos compañeros de ruta, Martínez Fernández en Palabra escrita, Juvenal Ayala con su antología Poética del Norte en el 98 y la de Luís Araya Novoa llamada Espejismos del 97.
Entre los nombres que forman Poetas en dictadura y sin ánimo de exclusión o preferencia, podemos nombrar a: Nana Gutiérrez, Alicia Galaz Vivar, Iris Fernández Ángel, José Martínez Fernández, Ariel Santibáñez, Luís Araya Novoa, Patricio Ubeda, Walter Rojas, Rodolfo Khan, José morales Salazar, Carlos Mamani, Miguel Duran Candia, Omar Alegría, Pachita Arancibia, Juvenal Ayala, Alberto Carrizo, Claudio Castro, Florencio Faundez, Luisa Guerra Moreno, Oscar Hahn Gastón Herrera Cortes, Carlos Marchant, Priscilla Marinkovic Tapia, Raquel Pino Parraguez, Guillermo Ross-Murray, Ariel Santibañez, Ramon Seguel Vorpahl, Oliver. Welden y el antologador, Mayo Muñoz entre otros.
Es importante también, no olvidar el epígrafe de Lihn. Este nos sirve para comprender la filosofía y visión que reposa tras esta mirada literaria, que surge treinta y un años después de los eventos, que produjeran el gran quiebre vital que aún acosa a nuestro país y a sus habitantes, los escritores del texto no son la excepción.
Por tanto, al revisar las palabras de inicio que dicen así: Ni a pesar de la cólera quise desbaratar a mi enemigo. Pero escribí y me muero por mi cuenta, porque escribí, porque escribí estoy vivo.
Descubrimos la acertada elección del autor, que sabe lo duro y confrontacional de su empresa, pero que con coraje asume la apuesta hasta el final y tal como desnuda el ineludible escritor de la generación del 50 con sus trascendentales versos. Hay una necesidad de reconstruirnos y crecer pero el rencor no es la opción sino la autonomía e impenetrabilidad de nuestras conciencias y eso sólo se consigue cuando somos verdaderamente libres y no cifras o autómatas por voluntad propia, presas de la autocompasión o víctimas de la mano traidora que siempre desea el poder a cualquier precio
El devenir, (vida y obra) de los autores que tengo en mis manos al realizar esta crónica me compele como escritor, poeta y sobre todo como persona, a reflexionar y entender una calidad de sucesor, no sólo en lo artístico, sino humano, lo cual implica a su vez, un llamado y apelación general, en el cual es indispensable reconocer las diferencias y los puntos de encuentro, pues en esa frontera y concordia, duerme el eje de nuestra propio desiderar. Sin duda, esta tarea también le tocó a los poetas de la obra y el autor consciente de ello, no quiso que sus amigos, gesta y poesía, quedaran en las sombras de una selva que muchas veces tiende con indiferencia, a devorarnos sin piedad. Sólo queda señalar que esta obra será un modelo de antología y una brújula para todos los que se aproximen al universo de la poesía contemporánea del norte de chile.
Autor: Daniel Rojas Pachas
También Publicado en Cinosargo
Muestra de Poemas de Mayo Muñoz
ROSA DE FUEGO
En nuestro territorio
tenemos encendida< br> aún la rosa
y juramos
que ni siquiera
la mordedura del hambre
ni los húmedos ladrillos
podrán tapiarla para siempre
en el foso del silencio.
QUIÉN ES?
¿Quién se esconde
tras anteojos oscuros
y derriba mi puerta
en la alta noche
De qué se nos acusa ahora
si ya no tenemos heredad,
De qué?, si de poco el dolor
lo fué anegando todo.
¡ Ah, pero en nuestra miseria no permitiremos insolencias. No estamos afiliados al partido. Sólo somos partidarios de la vida y la alegría y no podrán acallarnos a menos qué.
Mayo Muñoz Poeta Nortino
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Anverso Literario: El Túnel de Sábato, sesenta años de desasosiego
Dentro de Latinoamérica y el mundo, es una obra cumbre del desasosiego y crisis social. Más allá del problema existencial y condición edípica del protagonista, Sábato entrega a través del pintor, una serie de ideas personales y reflexiones con una genialidad narrativa que opera in en extrema res a medio camino entre el género testimonial, psicológico y el thriller de suspenso.
La obsesión de Castel, retratada en el cuadro Maternidad y luego en la figura de Maria Iribarne, es una muestra sintomática del quiebre comunicacional que sufre el hombre desde siempre, viéndose severamente acentuado por el absurdo y alienación del mundo moderno. Personajes como la voz que orquesta el Túnel, se han presentado en la literatura desde Notes from underground de Dostoyevski, pasando por Merseault del Extranjero y así, hasta ese treintón, ingeniero agrónomo de Ampliación del campo de batalla y otros que seguirán desnudando el malestar.
La pregunta y clara elección de la obra, para un análisis literario, estriba en la forma en que muchos lectores la enfrentan. Sobre todo aquellos que encontramos dentro de los programas educativos (pues El Túnel sigue estando en el tope de las listas escolares, paradójicamente entregado en un mismo semestre, al lado de textos como la dieta de la muerte, juventud en éxtasis, quién se llevo mi queso y el caballero de la armadura oxidada)
En tal medida, cabe cuestionar, de que forma se aborda el tema y contenido en Chile. ¿Existe un misreading? y si no, ¿Qué perspectivas hay para la obra y la captación libre de la lectura por parte del alumno? Es indispensable que toda obra interpretada, genere un diálogo con su destinatario y se proyecte una postura que contraste lo enunciado con el mundo y enciclopedia personal. Desde luego que esto es un acto solitario, privado y personal, pero si se tiende a evaluar, ¿Cuáles son las condiciones y límites que tiene el estudiante? Pues si se adopta el método tradicional de preguntas cerradas al criterio del maestro, no se puede obviar la premeditada y peligrosa ubicación de Castel frente a los títulos de autoayuda mentados, lo cual, ante una visión recalcitrantemente optimista y lineal, denosta la visión original del texto y avala la preocupación del autor argentino, la incomunicación que crucifica perspectivas sensibles, tan sólo por hallarse al límite. Lo que en términos pedagógicos, va en marcado perjuicio de la tolerancia y capacidad de generar opinión en lectores inmaduros con un criterio aún en formación.
Quizá vale la pena revisitar muchas obras, grandes clásicos y salir de la usuales preguntas de valores y disvalores y relatos de episodios y roles marcados a sangre.
Para hablar del Túnel, pensemos primero en la figura de Ernesto Sábato, humanista preocupado por el tema de la libertad y las relaciones humanas, lo ha demostrado en sus libros y ensayos; y El Túnel que abre su trilogía de novelas, no es la excepción. La obra nos plantea descarnadamente la crisis de una sociedad abúlica y barbárica que se esconde tras una fachada de progreso y civilización, la cual sin asco, frustra al hombre contemporáneo aumentando su incertidumbre, haciendo negativa su condición más intima de desamparo, su soledad ontológica, la cual le es vedada en los siguientes términos: Posibilidad que todo ser tiene para realizarse y que conlleva como libertad absoluta la gran responsabilidad de orientar, dar sentido en la praxis a la angustiosa facultad de ser para si. (Duro positivismo en términos Sartreanos)
Muy por el contrario, la voluntad en sociedades de consumo, tecnocráticas y esencialistas como la nuestra, se plantea como una afirmación del poderío y convicción de dogmas por encima de la realidad humana (pasivo conformismo o sumisión). En estas sociedades (las modernas, las que nos tocan de lleno como usuarios y no miembros) el ser es un constructo, un artefacto “en si”, en otras palabras y como el filosofo francés expone claramente, no hay diferencia entre el hombre y un cortapapel.
Estamos ante una cosmovisión productiva en que la necesidad de cuestionar la realidad, de ser en un acto volitivo, es penado y por tanto quien asuma esta condición existencial, no será mas que un reflejo grave de carencias de tipo emocional, alienación moral, social o simples patologías e incluso, en términos mas extremos: un sujeto atado a meras preocupaciones burguesas, propio de hombres dedicados a la contemplación producto de la falta de reales conflictos como la lucha de clases y el genuino compromiso social. Esa es la lectura que usualmente muchos dan a Castel, viéndolo como un ser aberrante, todo lo contrario a lo que propugna la literatura de masas, en espacial la autoayuda, tristemente el pintor, es el ejemplo a desechar y repudiar.
No se percatan de que Castel es un reflejo de nuestra interioridad como hombres y comunidad. Debido a su costumbre y afiatamiento a dichas estructuras de poder en las relaciones, él sufre un enajenamiento en la comunicación con el yo interno, y percibe la necesidad metafísica o vital de descubrirse a si mismo con arreglo a las condiciones circunstaciales de su entorno. En un hondo vació de desesperanza,
El mismo pintor así lo define y busca desesperado soslayar dicho agujero de forma inconsciente y a través de la manera más genuina posible, el arte, El universo del «yo», afirma Sábato, se explora mejor a través de la novela que, a diferencia de la filosofía y de la ciencia, puede transmitir la plenitud de la realidad humana, es decir, la unión del intelecto y de las emociones.
Recurso que el personaje así como el autor textual, tienen a favor, producto de su arte. Sin embargo, pese al grandioso efecto que Castel consigue extrapolar (el cuadro maternidad, más específicamente la imagen de la mujer en la ventana) como medio para conseguir entrar en contacto consigo mismo y llegar a una comunicación si bien no absoluta: al menos de una sinceridad y validez encomiable, esto tampoco se concreta a cabalidad con el descenso a su universo interno, oscuro y abismal al cual sólo rodea en sus peores momentos, siendo probablemente los de mayor lucidez, aquellos en que se confronta ante la tragedia ineludible, el homicidio y el suicidio, de manera tal que erróneamente la búsqueda la extiende de forma predominante fuera de si y cree encontrar la respuesta en María, a quien considera su alma gemela por un fortuito encuentro al cual da características casi proféticas.
Cree que ella lo puede entender en su totalidad y librarlo del encierro, esto debido a que pudo captar, aún cuando fuese fugazmente, el mensaje ulterior del cuadro. En el proceso de edificar una relación y el quiebre que sobreviene, historia que conocemos de sobremanera, Juan Pablo se lanza a una vorágine destructiva en que no sólo cosifica a la mujer sino también su duda existencial, la búsqueda de su yo al cual mutila y limita, pues en un proceder absolutista y determinante: circunscribe toda su necesidad de existir a un mero problema comunicacional (no menor, pero no único y desde luego dañino en la forma en que él lo focaliza), el cual absurdamente, debido a las características en extremo lógico-deductivas del personaje, capaz de elaborar juicios y medidas extremas en base a prejuicios y roles arquetípicos con respecto a la mujer, a la fidelidad, el matrimonio e incluso el amor, cierra todo canal de comprensión ante la alteridad, lo que deviene en pormenorizar la condición de María como sujeto.
Este es otro de los grandes problemas existenciales, el de la intersubjetividad y el de la mirada, el cual Sabato expone magistralmente en esta fémina a momentos indescifrable y misteriosa por sus propios actos y la cual al ser idealizada, cosificada o definida de antemano por Castel, queda subyugada al deseo y la frustración. El pintor no puede controlar la voluntad y las relaciones, menos el pensamiento o el pasado de Maria. Ante ese hecho irrevocable, la soledad en el hombre aumenta, pues existía un solo túnel, el suyo, el que quiso negar, el que negligentemente pensó compartir, cuando solo fugazmente nos topamos con otros o incluso, aún cuando logremos un real y genuino puente de comunicación, no somos vinculados del todo, pues el otro sigue como nosotros en su propio ser con todo lo que esto implica. Como yo, el otro es también un yo indisoluble, y solo en la imaginación, en la idealización se puede cristalizar una definición absoluta entre dos seres, lo cual en gran medida no deja de ser una simple proyección de mi mismo en el cuerpo de otro.
Pero en definitiva, la frustración ante un desamparo y angustia mal enfocados producto de relaciones estructurales lógicas y esencialistas del amor y comunicación, forjadas en el seno de la racionalidad y la cultura, lo cual se acentúa en el inconsciente colectivo ante las condiciones dogmáticas y a la vez contradictorias y absurdas de la crisis social sustentada en un progreso eversivo; son las causas, nunca la justificación de este crimen de claras connotaciones filosóficas, pues en su desprecio y violencia, media todo lo que ha alimentado una clara condición de esclavitud e invalidez existencial, en un hombre proclive al aislamiento y a la autodestrucción debido a su hipócrita y abúlico entorno.
De forma fáctica todo lo expuesto se traduce en su afán por no compartir a Maria, menos con Hunter quien representa de sobremanera todo lo que desprecia (la Argentina visible de Mallea), así dividir el ser de Maria, es como dividirse el mismo, renunciar a su autenticidad, a lo mas intimo que tiene. Pues el se entrega profundamente compartiendo lo único que siente real el dolor, su misantropía.
Como cierre y en relación a la lectura y análisis filosófico realizado, es de suma importancia destacar las propias palabras del autor con respecto a su visión en este ámbito. Ya que tanto la obra como su personal contexto de producción y las revelaciones que el propio texto nos hace a través de complejos intrincamientos; produce un vaivén desde niveles metafísicos y ontológicos a planos psicológicos y sociales de la vida moderna. En su libro de ensayos Heterodoxia (1953), Sábato ha escrito: «Mientras escribía esta novela, arrastrado por sentimientos confusos e impulsos inconscientes, muchas veces me detenía perplejo a juzgar lo que estaba saliendo, tan distinto de lo que había previsto. (…) Las ideas metafísicas se convierten así en problemas psicológicos, la soledad metafísica se transforma en el aislamiento de un hombre concreto en una ciudad concreta, la desesperación metafísica se transforma en celos, y el cuento que parecía destinado a ilustrar un problema metafísico se convierte en una novela de pasión y de crimen.»
Publicado tambíen en Cinosargo.
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Marcelo Lillo y su apuesta total
Hablar de Lillo, empezar a oír ese apellido y el término “escritor chileno” aparejados, sin hacer inmediata referencia al autor de Subterra , demuestra que la condición de revelación literaria de Marcelo, ha empezado a rendir sus frutos.
El autor nacional, recientemente ve concretada su cruzada a través de la edición profesional de su primera obra de cuentos, El fumador y otros relatos , publicado en mayo del 2008 en Madrid por la editorial Caballo de Troya y este mes de julio en nuestro país, por Mondadori Chile , logro que no es en lo absoluto obra y gracia del Paráclito o alguna mano amiga, jugando al compadrazgo.
Así lo prueba su vida de profesor de Castellano en liceos y preuniversitarios, la cual dejo atrás, vendiendo hasta la alfombra de bienvenidos para autoexiliarse junto a su mujer en Niebla, balneario de Valdivia en el cual vive desde el 2002, sumido en una apuesta total, la literatura. Pese a que esta se remonta a su juventud, pues gano su primer concurso a los 19 años y su padre adoptivo, pues como bien dice Lillo, su apellido es algo así como su seudónimo, siempre le promovió la lectura.
A la fecha, no podemos hablar de un neófito o un one hit wonder, pues el escritor tiene en su currículo más de 20 premios literarios, entre regionales y nacionales, tanto en novela como en cuento, razón que promueve la envidia y odio de sus pares y aún estos y quienes lo comparan con el pastiche de Di Benedetto, escritor argentino que Bolaño retratase en su cuento Sensini del libro Llamadas telefónicas, no pueden negar la prolijidad y acierto de Lillo para sobrevivir estratégicamente a punta de encuentros. Tres veces ganador del concurso Fernando Santiván de la Municipalidad de Valvidvia, dos premios del consejo nacional del libro, Marta Brunet de literatura juvenil 2006 y mejor obra inédita cuentos 2007 y así podríamos seguir enumerando, reconocimientos como el Oscar Castro de Rancagua en el 2003 y ese mismo en novela el 2004, lo cual va tallando y da fe de un raro talento que el mismo creador reconoce: Soy un escritor intuitivo con una aguda percepción declara y luego añade, desde el momento en que se me ocurre el título ya se que cuerpo y volumen narrativo debe acompañar al nombre.
En lo extratextual claro, cuenta con una gran ayuda, su fiel y comprometida mujer, comprende la gran intuición artística del autor y aplica su cuota dentro de la vida diaria, siendo su principal lectora y crítica, y no vacila a la hora de apoyarlo en temporadas difíciles, aún cuando ello implique leer el tarot y aceptar una promesa tan tajante como la compra de una Colt 45 que se mantiene como un destino ineludible, ante el fracaso de la empresa escritural de su pareja.
Sin empachó, Lillo afirmó a cabalidad, en el momento en que se embarcara junto con su esposa, fuera de la mundana y bulliciosa urbe “si en cuatro años no sigo ganando concursos o me va mal, me pego un tiro”.
Su tesón en un mercado tan amplio y devorador como el editorial, ha demostrado ser a prueba de balas y ninguneos, no se apabulla ante las caras mezquinas que le niegan el saludo por ser ganador del Paula en 1999 , momento en que logró un primer contacto con Ignacio Echeverría, respetado crítico literario, amigo de Bolaño, que años mas tarde le seguiría la pista como buen detective, por encima del bache que representa la distancia y la falta de medios de comunicación, al punto de concretar lo que hoy es: El fumador y otros relatos, texto en el cual se incluye “Hielo”, pieza ganadora del concurso de fin de siglo de la revista femenina y que terminase siendo puente innegable, para penetrar al mundo editorial.
Lo destacado de Lillo, además de su trabajo como escritor, es su franqueza. Reconoce leer por estos días a Chuck Palahniuk y Philip Roth y asevera que la inspiración se llama “una buena idea y lo demás es trabajo. Cita luego a Carver a quien considera su maestro. Según Raymond, para ser un gran escritor se necesitan tres cosas: talento, ambición y suerte.
El problema es que en Chile nadie escribe novelas ambiciosas, como Vargas Llosa, Don DeLillo o ‘2666’, de Bolaño”. Por tanto, los escritores nacionales no me interesan, me aburren. Lo que se traduce en una lista de imperdibles que la componen mayoritariamente norteamericanos, a los cuales se acerca estéticamente. Los nombres que saltan en el acto son Carver desde luego, Cheever, Jerzy Kosinsky, de otros rincones del mundo, el ruso Chejov, el Irlandés Joyce con Dublinenses, Borges y el francés que todos llaman el continuador de Camus, Michel Houellebecq
De tan rica majamama, la idea que sostiene sin titubeos, es que un escritor debe ser un artista. Vivir como tal, al límite y si se puede, superar el ego como J. D Salinger. Otro norteamericano, creador de Holden Caulfield, entrañable personaje del Catcher in the Rye, obra de culto que catapultó a este en su juventud a la fama y que lo forzó voluntariamente a autoexiliarse hasta el día de hoy.
No podemos decir aún eso de Lillo, todavía le queda mucho por escribir en su página personal y aunque acaba de alcanzar la mitad del siglo , su obra debut resuma frescura acompañada de la cuota necesaria de crudeza y laconismo, suficiente para elevarse como una renovadora alternativa, dentro de la narrativa nacional.
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Anverso literario: POEMAS DEL MANICOMIO DE MONDRAGÓN
Anverso literario: POEMAS DEL MANICOMIO DE MONDRAGÓN
Autor: Leopoldo María Panero.
Idioma: Español
Ediciones: Hiperión
Leopoldo María Panero, escritor nacido en Madrid, el año 1948 enmarcado dentro de la poesía española contemporánea dentro del grupo de los novísimos. Es incluido muy joven en la que acabó siendo la legendaria antología de José María Castellet “Nueve novísimos poetas españoles” (Barral, 1970) importante paso para un joven letrado cuyos orígenes se remontan a una familia de destacados escritores de nuestra lengua, Hijo de Leopoldo Panero (1909-1962), sobrino de Juan Panero, hermano de Juan Luís Panero y Michi Panero. Más información sobre la casta Panero, su vinculación y testimonio histórico-político, ligado ambiguamente al Franquismo y la izquierda radical se puede encontrar en el film documental, el desencanto del año 1970, dirigido por Jaime Chávarri.
Aún en el plano extratextual, Panero, para bien o mal de algunos, es parte ineludible de esa secta infame de la literatura, creada en la mente, delirios y necesidad de muchos espíritus adolescentes que gustan de hincar el diente donde ven luces de sordidez y demonización, a fin de alimentar su morbo y autocomplacencia romántica. Esta de más decir que la voz del poeta brilla más allá del escándalo y la pregunta eterna que Bukowski, otro autor de cabecera de toda una generación de huérfanos, beato de sectas y repudio de narices respingadas, esgrime en su poema What they want (Lo que ellos quieren) como una apreciación lírica a la sensibilidad de los genios, su excesivo ego, su depresión y desafió constante ante las expectativas y demandas de normalidad.
Y por otro lado, una sátira al voyerismo de muchos, que más que apreciar el trabajo estético se quedan con la bulla del espectáculo y la resonancia de un tiro en la cabeza, un salto en picada a ese vació que todos rechazan ver o la más absoluta soledad y hambruna del alma.
Panero, en todas esas circunstancias, como maquinista y pasajero del expreso de ida y vuelta al infierno humano, encaja dentro de los lindes del autor de culto, ese que termina estampado en una camiseta junto a Charles Manson y como una cita ineludible para coronar la inteligencia, del usuario. Todo, en virtud de la repulsa que el oficialismo y el usufructo que el contrahaz político, ha hecho de su persona. Ya sea como herramienta o mártir, como producto de la burguesía o víctima de la represión.
Repudiado por cofradías, denostado por partidos, Panero es enviado a prisión muy joven por adherir a discursos disidentes que cantaban la revolución, situación afín a muchos poetas que desde la reclusión, forjaron la tradición clásica y medieval en la península. Su persona se esgrime además, como el prototipo experimentador de la bohemia, precoz consumidor del ácido lisérgico y la filosofía destroyer que tan en boga se pusiera tras los beatniks y sus afanes de abrir las puertas de la percepción. No tiene mucho que envidiar a Burroughs, al cual da alcance en cuanto a conocimiento y uso de psicotrópicos, sumando a todo su negro currículo, la guinda de la torta, un paso prolongado por sanatorios mentales, que no le han impedido en lo absoluto, ser apreciado, antologado y citado por la crítica y academia y lo más importante, dar rienda suelta a la pluma como traductor y escritor. Publicando fecundamente narrativa, lírica y ensayo, lo cual lo constituye como el paradigma del malditismo consagrado y elevado al séptimo cielo.
La obra reseñada a continuación (Poemas del Manicomio de Mondragón) nos remite a fines de la década de los 80, cuando por fin, su obra alcanza el reconocimiento de la crítica especializada, periodo en que paradójicamente se decide su ingreso de manera permanente en el mentado psiquiátrico.
Entre sus publicaciones en poesía hay que destacar: Por el camino de Swan (1968). Así se fundó Carnaby Street (Ocnos, 1970). Last River Together (Ayuso, 1980). Heroína y otros poemas (Madrid. Libertarias, 1992). Teoría lautreamontiana del plagio (Límite 1999). Poemas del Manicomio de Mondragón (Hiperión, 1999). Teoría del miedo, (Igitur, 2000). Y muchos títulos más, que se extienden hasta los presentes días. En narrativa y ensayo por nombrar algunos, destacamos, En lugar del hijo (Tusquets, 1976), libro de relatos fantásticos. Dos relatos y una perversión (Ediciones Libertarias, 1984). Palabras de un asesino, (Ediciones Libertarias, 1999). Mi cerebro es una rosa, (Roger, 1998). Prueba de vida. Autobiografía de la muerte, (Huerga y Fierro, 2002).
Reseña: Este poemario, escrito por el autor español Leopoldo María Panero, en el año 87 es una obra que nos sumerge en los lindes de la sanidad mental, no por el hecho de estar escrito por un recluso, esquizofrénico con delirios de persecución y desde las paredes de un manicomio, sino por la forma en que la lucidez de sus palabras, envuelve maravillosa la delirante voluntad de un hombre que apela a la sociedad no sólo española sino moderna, exigiendo el espacio de inocencia que le ha sido arrebatado por fuerzas ominosas, las garras de una institucionalidad y acomodaticio régimen, ético, axiológico, político y en definitiva, toda aglomeración inquisitiva de poder y orden humano, que se erige como positiva verdad. Luz cegadora que irradia a los cuerdos, a esos que han eliminado, la mirada infinita, la ausencia de prejuicios y magia, en función del pragmatismo diario y la necesidad de lindes.
El gatillante, la llamada sanidad y equilibrio, producto del mismo desarrollo del cuerpo y las presiones externas a él
Lo evocado por Panero, es un estado limpio, antes de cualquier preconsciencia y premoral. Su hablante, un sujeto que busca no ser o más bien volver al estado de no ser, en el cual aún no ha caído presa de los traumas que generan el desarrollo de la mitad inmersa del iceberg y la urgencia de sacarla a flote a través de percepciones y pensamientos dirigidos.
En definitiva, la poesía de Leopoldo María, vinculada arduamente a la psiquiatría y de manera autobiográfica a su locura, recurre a la demencia precoz o traviesa, primer nombre que tuviera la esquizofrenia, como un regreso o intento desesperado de retorno a ese recodo libre de ataduras. Las voces que retumban arduamente en el cráneo y letras del autor, nos remiten al simbolismo francés, especialmente enfocado en la persona de Mallarmé y su deseo por conseguir una expresión órfica, una santidad y precognición a través de los símbolos, imágenes que evocan la capacidad de aprehender los distintos estímulos del mundo, la realidad, más allá de la razón y la capacidad que tenemos, el lenguaje, que si bien nos reduce y confina a ser animales conscientes, capaces de comunicar y plasmar ideas en el aire y papel, puede conseguir una traducción de lo vivido sin restar vitalidad al universo, al imponer el filtro de la palabra, limitante propia del grafismo y la mera observación narrativa o naturalismo finito.
En contraparte, el afán sugestivo, pretende con alusiones, redirigir el azar y caos, directo al espíritu humano, impregnando de ese mismo desorden, al intérprete, la mente no como lógica pura y descarnada, sino como receptáculo y canal de la experiencia mística. El destino, parajes psicodélicos y espacios de inocencia retratados por Carroll, Poe y J. M. Barrie. De tal mixtura, surge un interesante objeto poético, la obra por entero nos ubica en cada una de sus piezas de cara a la sinestesia, apelación a los sentidos y mundos imposibles pero no irreales y con los cuales convivimos, por mucho que pretendamos ahogarlos o encerrarlos bajo siete llaves.
MUESTRA DE LA OBRA DE PANERO.
EL QUE ACECHA EN EL UMBRAL. a Inés Alcoba.
Si la beauté n’etait la mort
Toda belleza por el cadáver pasa
y se limpia en el río de la muerte, el Ganges
que a los inmortales conduce
toda mujer
se transfigura en la tumba y adorna
en el eterno peligro de la nada
así, querida
sabrás muriendo lo que es el Adorno
y te adorarán los pulgones y aplaudirán las ranas
de ellas compuesto el canto eterno de la nada
oh, tú, hermana
llena con tu cántico mi noche
de tu susurro delgada hermana
de tu sollozo
que la nada devora
Sabiendo así lo que es el Adorno
las chotacabras avisan Su Llegada.
LOS INMORTALES
Cada conciencia busca la muerte de la otra HEGEL
En la lucha entre conciencias algo cayó al suelo
y el fragor de cristales alegró la reunión
Desde entonces habito entre los Inmortales
donde un rey come frente al Ángel caído
y a flores semejantes la muerte nos deshoja
y arroja en el jardín donde crecemos
temiendo que nos llegue el recuerdo de los hombres.
Llega del cielo a los locos sólo una luz que hace daño
y se alberga en sus cabezas formando un nido de
serpientes
donde invocar el destino de los pájaros
cuya cabeza rigen leyes desconocidas para el hombre
y que gobiernan también este trágico lupanar
donde las almas se acarician con el beso de la puerca,
y la vida tiembla en los labios como una flor
que el viento más sediento empujara sin cesar
por el suelo
donde se resume lo que es la vida del hombre.
Del polvo nació una cosa.
Y esto, ceniza del sapo, broce del cadáver
es el misterio de la rosa.
Debajo de mí
yace un hombre
y el semen
sobre el cementerio
y un pelícano disecado
creado nunca ni antes
Caído el rostro
otra cara en el espejo
un pez sin ojos
Sangre candente en el espejo
sangre candente
en el espejo
un pez que come días pre-
sentes sin rostro
EL LOCO MIRANDO DESDE LA PUERTA DEL JARDÍN.
Hombre normal que por un momento
cruzas tu vida con la del esperpento
has de saber que no fue por matar al pelícano
sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros
y que a nada sino al azar y a ninguna voluntad sagrada
de demonio o de dios debo mi ruina
LAMED WUFNIK
Yo soy un lamed wufnik
sin mí el universo es nada
las cabezas de los hombres
son como sucios pozos negros
yo soy un maed wufnik
sin mí el universo es nada
dios llora en mis hombros
el dolor del universo, las flechas
que le clavan los hombres
yo soy un lamed wufnik
sin mí el universo es nada
le conté un día a un árabe
oscuro, mientras dormía
esta historia de mi vida
y dijo “Tú eres un lamed wufnik”
sin ti Dios es pura nada
* y añadió, “y entre los árabes, un kutb”
(v. Jorge Luís Borges, El Libro de los seres imaginarios)
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Semblanzas Profundas: José Morales Salazar
José morales Salazar, nació el 8 de Agosto de 1935 en la oficina salitrera «Valparaiso», al interior de Antofagasta. Se tituló de profesor primario en la Escuela Normal de esa ciudad, y más tarde de profesor de Estado en Castellano en la ex sede Arica de la Universidad de Chile. Ha desarrollado su labor de escritor, poeta y ensayista con una fuerte ligazón hacia el paisaje y hombre del Norte grande de nuestro país.
Hay que destacar además, en torno a su relación con la ciudad de Arica, los años y obras que ha legado, producto de su quehacer pedagógico en Liceos municipales como el Octavio Palma Pérez y embebido de una férrea pasión literaria, el rol primario que ha desempeñado a la hora de dar existencia e integrar activo, talleres que han afianzado promisoriamente las letras locales. Tal es el caso de Altamarea, SEA (Sociedad de escritores de Arica), que posteriormente sería la filial regional de SECH en la cual fungió como socio epónimo, junto a los destacados escritores Raquel Pino Parraguez, Iris Fernández Ángel y Nelson Gómez León.
En años recientes, dentro de la dinámica de grupos literarios y publicaciones colectivas, lo encontramos a la cabeza de Rapsodas Fundacionales, club social y cultural, el cual preside junto a Luís Araya Novoa, Anna Labbe y Sylvia Córdova, esta agrupación, abierta a la comunidad, opera activamente en pro del quehacer cultural y artístico de la zona, edita libros bajo su sello homónimo, entre los cuales destacan los del propio autor “Leyendas del Norte de Chile” : Opúsculos separados que contienen en prosa y en verso, leyendas y tradiciones de la zona: “La Tirana del Tamarugal”, “El tesoro del Payachata”, “La fuente de Jurasi”, “La fuente de Mamiña”. “La novia de Azapa”, “La viuda del campamento”, hay que destacar también, su eximio manual de ortografía para todos los niveles de educación, que va por la cuarta edición, “Toda la ortografía” y el “Fabulario para tiempos en aflicción”. Conjunto de 31 fabulas que recoge la estructura de Samaniego, La Fontaine pero abocándose a temas de actualidad.
No podemos omitir, en los logros del taller que el poeta Morales preside, la edición y difusión de los títulos de otros socios como Malicia de Carlos Morales Fredes, La Pastorcita de Ticnámar y otros cuentos de Sylvia Córdova y la obra “Como decíamos ayer” de Ana Labbé Gonzáles entre otros. Lo cual indefectible nos lleva a La Lira nortina, foja que antologa la poesía, ensayo y cuento de los distintos miembros de la asociación literaria, acoge a autores locales y genera números especiales de un escritor, a modo de semblanza.
Dentro de este recorrido por la trayectoria de Morales Salazar, su propia voz, testimonial destaca haber ejercido su magisterio, afincado en oficinas salitreras, pueblos y villorrios desérticos. Por tal motivo, los escritos que ha dado a conocer, muestran el sello inconfundible del mundo pampino. En efecto, su obra es una visión amplia, y profunda del mundo nativo, su cosmovisión, leyendas y tipos humanos.
En poesía su obra ha sido presentada a través de antologías, revistas y prensa especializada. Destacando en el campo del verso su «Romancero Andino», conjunto de poemas épico-líricos que busca mantener vigente el antiquísimo «romance», iniciado par los juglares durante el medioevo español, y llevado a cuotas de genialidad por el culterano Góngora, el prodigio de la generación del 27, Federico García Lorca y en nuestras latitudes, por el recordado poeta Oscar Castro.
Siguiendo su línea, descubrimos dentro del campo narrativo, como José Morales ha abordado las problemáticas existencias, mundos míticos y tribulaciones diarias con versatilidad, así lo demuestran sus numerosos cuentos y artículos costumbristas, entre los cuales se destacan las selecciones «Pachamama» y «Comarca del Sol» (coautoria con Claudia Castro Morales) y Fabulario en tiempos de desesperación, merecedor de la beca de creación literaria, correspondiente a los fondos nacionales para el fomento del libro año 2006.
La figura de José Morales dentro del mapa literario del norte grande y por ende del país, se torna ineludible y paradigmática, a la hora de revisar toda la vertiente lárica y fundacional, sin dejar en el tintero, su rol de educador, promotor y difusor incansable de sus pares.
Autor: Daniel Rojas Pachas
Muestra de la obra de José Morales.
SONETO A LAS TORCAZAS CORDILLERANAS
Los abuelos aymaras contando cordillera
refieren de los vientos de afanes artesanos.
Que tienen estos, juran, virtud picapedrera
Y que les brota vivo el arte de sus manos.
Al alba van los vientos arriba a la cantera
por la Jornada azul de la piedra y sus arcanos
para esculpir torcazas que siembren primavera
por la roca, la lluvia y labriegos comarcanos.
Son estas avecillas la piedra palpitante,
el viento trovador, la montaña itinerante
que bajan de los riscos hacia el verdor en miel.
En su plumaje fulgen crepúsculos puneños,
sus flautas son salmodias de ríos quebradeños.
Buscan la paz del verso para anidar en el.
LAS RONDAS ANDINAS
Esos niños del corro moreno,
los del Ande de azul comarcano,
traerán su ilusión hasta el llano
cuando bajen los ríos de enero.
Vendrá el niño cantor de Charagua,
cuya voz es afluente del viento,
y ha de hacerse poema su aliento
cuando llegue el pastor de Aconcagua.
Con las hijas del Sol de Chiclayo
danzaran los del Lauca nativo,
los zagales de Oruro festivo
harán ronda a una flor de Huancayo.
A la fiesta fecunda de ensueño
las vicuñas vendrán desde el risco
y sabrán que es de miel el aprisco
en el alma del corro puneño.
Desde el lampo de aurora propicia,
que los cóndores bruñen al vuelo,
cual torcaza sedienta de cielo
nacerá la palabra nutricia.
En el cántaro azul de la raza
se unirán los idiomas entonces,
que los niños no tienen mas voces
que su amor, su reír y su danza.
Mas si brotan ortigas matreras
los retoños el gris sufrirán,
y hacia el alto de luz tornaran,
hacia el alto de luz sin fronteras.
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Estrenamos nuestro primer número de Cinosargo
CRONOLÓGICAMENTE CUMPLIMOS UN MES, POR TANTO, ENTREGAMOS EN FORMATO PDF NUESTRO PRIMER NÚMERO DE CINOSARGO, EDICIÓN MAYO 2008. EN LA REVISTA ENCONTRARÁ EL CONTENIDO DE ESE PERIODO, PRESENTE EN LA WEB www.cinosargo.cl.kz PERO ESTRUCTURADO BAJO LA MODALIDAD TRADICIONAL DE PUBLICACIÓN PARA SU LECTURA, MANEJO Y DIFUSIÓN.
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Anverso Literario: El Concierto del General.
Autor: Roberto flores Salgado, licenciado en educación y magíster en literatura, nació en Arica el año 1974 y realizó sus estudios de pre-grado en la universidad de Tarapacá. Actualmente reside en Santiago y combina la docencia con su voluntaria adhesión a las letras. Su fértil obra narrativa, se compone de libros de cuentos como Historias Limítrofes, La calle es libre y novelas como el Héroe y En días de invierno Boliviano. Más información: En Semblanzas profundas o en su blog La letra mata
Reseña: Esta novela corta, nos sitúa en la cuarta región de Chile, entre las localidades de Ovalle y Serena, con alusiones directas a todo el norte grande del país.
En forma específica, los hechos se hilvanan en un colegio artístico que luego sería rebautizado Jorge Peña Hen, en honor a su fundador y principal promotor, víctima del régimen, producto de sus ideas revolucionarias.
El periodo en cuestión, trata la infancia del protagonista, quien vive alejado de su hogar, por motivos de estudio, al ser beneficiario de una beca otorgada por el gobierno militar. En el mentado recinto, el muchacho entabla sus primeras y significativas relaciones sociales, independientes de la familia: Amistad, flirteo, competitividad, evidenciando un proceso de desarrollo y madurez, el cual se va edificando a la luz de los años previos al plebiscito, la pugna del si y el no, tema que el autor ya ha abordado en otros de sus cuentos y novelas pero desde otras perspectivas, ponderando tópicos como la marginalidad, xenofobia sólo que en progresión generacional.
Aquí, por el contrario, desde una democracia ambigua, que se refleja tajante en la personalidad dispersa del narrador que interviene en breves pero reveladoras ocasiones desde un presente concertacionista. Vamos enterrándonos gracias a un parangón de voces (los dichos de la mente y los eventos formales del pasado y sus contradicciones) de las grietas que han forjado su temple. El personaje es prácticamente una metáfora encarnada de los procesos que vivió el país. Pues ha estado inserto como testigo del periodo posterior a la ruptura institucional y es actual ciudadano del mundo en conflicto. Con esto, Roberto Flores consigue ampliar inteligentemente la crítica. Con una lógica dialéctica, el juicio último de las incoherencias tras los discursos históricos, quedan para el lector.
Estamos entonces, ante un reflejo humano del espíritu nacional, este personaje, dividido, trata de establecer una identidad desde lo enseñado, lo vivido y sufre el conflicto entre la idea personal y social, mientras es bombardeado por éticas, normas y moral. Se trata de un niño que nació y creció en un país escindido, alienado y con ideas e ideologías fuertes en su entorno, reclamando su conciencia. Lo cual lo lleva muchas veces a actuar y prejuzgar, asumiendo que la dictadura, pese a su condición de pobre y relegado, es la solución y horizonte ,tan sólo por otorgarle cierta estabilidad frente al miedo que significa volver a hacer colas y ser víctima de la inflación.
Flores por tanto, nos presenta en El Concierto del General, el drama de mentes que sólo viven y sufren las consecuencias inmediatas y no cuestionan la realidad aparente, la situación clásica del promedio. Otra, es la condición de personas con criterios en formación, por lo cual, con gran legibilidad y directo estilo, se ponen sobre el tapete, problemáticas como la otredad, la tolerancia, la equidad, que aún están en vías de discusión y diálogo, dentro de nuestras sociedades adolescentes.
Estas se tratan de definir y se pretende n aprehender los mecanismos para la construcción de un sueño e ideal común, pero ambas realidades tienden a diluirse indefectibles en palabras, ante situaciones tan burdas como denunciar a otro por quinientos pesos. Otra metáfora, que más allá de lo obvio, el solucionar un entuerto, no contempla todas las aristas de lo que parece justo desde un solo lado del muro. Por tanto, la idea de relatividad, nos pone en alerta sobre nuestra propia condición y compromiso a todo nivel, personal o social, con preeminencia de la decisión. Pues con ella se pondera el rol tajante que uno juega al asumir un camino, ya sea el del mártir, héroe, apático, revolucionario, intelectual u oficialista.
En definitiva, la obra de Roberto Flores, queda abierta con una clara afirmación para el lector y el país. Los que están a la cabeza, los que se dicen idóneos, deben cuestionarse, externa e internamente, tal como los legos. Sólo así, podrá verificarse en lo profundo, de que lado del muro están y si tienen la capacidad de ver a través de él.
La paradoja que motiva esto es, que pese al cambio de nombre del instituto, más allá del acto ceremonial que implica un regreso a la constitucionalidad y democracia, deviene el fin de las becas y una nivelación que deja actos simbólicos pero elimina situaciones tangibles. Por tanto, uno debe cuestionarse si fuera de los preconceptos y prejuicios del asumir un bando y partido, se es capaz de confrontar otras verdades, pasando por encima de la violencia que uno ejerce al imponer la suya. Soberano, alimentar las ansias de poder y las propias murallas, el feudo, al interior de la mente de cada uno.
Autor: Daniel Rojas P
No a la explotación animal!!!!

Un flyer para asistir al circo, niño gratis es la oferta, asista en familia y disfrute de sana diversión! Que falso!!!!!! Este circo tiene animales y partiendo de ahí esto ya no es sano.
Creo que alguna vez fui a un circo cuando era pequeña y este tenía animales en el espectáculo, en ese momento no cuestioné nada y como los vi bailar pensé que eran felices, con tal, tienen a su amigo entrenador que los cuida y los alimenta pensé, pero ahora ya soy lo suficientemente sensible y crítica como para darme cuenta que esto es una tortura a la que estos animales se tienen que acostumbrar para continuar con una vida alejados de su hábitat que lo único que asegura es sufrimiento.
No es necesario tener animales en los circos, un show mucho más interesante se puede obtener con las habilidades humanas puestas en escena además, esto no requiere tener a alguien siendo explotado, sino a un ser libre expresándose voluntariamente.
Me manifiesto en contra de esta situación, el maltrato animal en todo sentido y procuro, escribir esta nota, esperando instar a los que la leen a no asistir a este tipo de circos, además de comentar esta situación para que así aquellas personas que no han notado el maltrato animal en este tipo de espectáculos, generen conciencia acerca de ello y dejen de asistir o apoyar tales enventos, sobre todo cuando se aproximan las temporadas altas, en que las ciudades se ven invadidas por esas luminosas ofertas de leones y elefantes de África, como si ello fuera la gran gracia.
La ley mucho no dice frente a esta situación y al parecer sólo se puede rescatar a un animal si se comprueba la tenencia ilegal de este y son muy pocos los casos en los que esto se investiga a fondo.
Finalmente continuemos fomentando la cultura y el arte que en nada daña nuestro medio ambiente.
Electroshocks
Poema: Daniel Rojas Pachas.
Edición: carrollera videos (Nut-Ace.)
Audio: Omar Rodríguez López
Imagenes: varias.
Fotogramas interdictos,
sonoras teclas de una máquina,
eléctrica galería.
Grama de tubos grises,
encierro y verdades a medias…
Con shocks sobre el cuerpo
y la radio encendida,
al ritmo del tiempo
al compás de los dedos
y las teclas,
proscritas señales, desde la oculta frecuencia.
Esta es-fera
inter-fiera, nimia,
con sonido de hombres
con sonante de eriales y hembras escorpiones
El acordeón solar;
Sigue rugiendo.
Autor: Daniel Rojas
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Semblanzas Profundas: Rodrigo Ramos Bañados.

Rodrigo Ramos Bañados, nació en Antofagasta, el año 1976, de profesión periodista, cultiva la narrativa tanto en el relato breve (Geisha, Calle mutilación) como en la novela (Alto Hospicio desde fines del 2006 hasta mayo del 2008 )
Durante su trayectoria, ha sido becario del Fondo del Libro y la Lectura, año 1999 y ha publicado cuentos en la desaparecida Revista Sabella del Mercurio de Antofagasta (año 2000), además de participar en el proyecto Microhistoria, historias de Micro (2003) que realizó la Universidad de Antofagasta, con fondos del Consejo del Libro.
En lo netamente periodístico, su trabajó se plasmó en los diarios de la ciudad de Iquique, El Nortino y El Mango. Actualmente trabaja en El Mercurio de Antofagasta, como redactor en el área cultura y juega un destacado rol divulgativo en el norte grande, a través de sus entrevistas y notas en Escritores provincianos, un magazine en línea que va desgranando parte del acontecer literario y patrimonio cultural de su ciudad a la vez que sirve de ventana para el contacto con otros escritores de las zonas nortinas, más apartadas del centro.
Entre sus proyectos, encontramos también el weblog Hepatítico, espacio de reflexiones sin tapujos o pelos en la lengua, en la cual hace mofa de manera bastante ácida y dinámica del acontecer, la cultura pop, farándula carnívora, fauna política, astros del deporte, cine de género y el periodismo amarillista, todo bajo el nick Bellaco.
En este mismo ámbito, el de las publicaciones en línea, sólo que en una vertiente más ambiciosa, la del relato largo (novela) que exige constancia y dedicación. Ramos Bañados crea el proyecto Alto Hospicio, una novela en línea que el mismo denomina, bocetos de novela o novela sin editar o protonovela, la cual nutre, con su conocimiento y experiencia en la crónica y el manejo de nuevas tecnologías en el formato de publicación y difusión, de forma más específica, el manejo del blog, vinculado íntimamente este, con el diseño del texto, la forma de estructurar la entrega del contenido y dar plasticidad y cuerpo a lo enunciado, pues en lugar de capítulos, nos topamos con posts del protagonista, un dudoso redactor plagado de fetiches y actitudes que lo vinculan de cerca al tétrico panorama de las masacres ocurridas en el norte y que conmovieron a todo el país. Este, nos deja su testimonio por medio de sesiones que van dando curso a la historia a través de esporádicos arribos a diversos cybercafes, una refrescante alternativa y recorrido por el gastado género epistolar. Ya que uno puede apreciar de manera más directa y genuina, las fechas y horas del testimonio que hace el personaje-escritor, lo cual da otra dimensión a la relación lector-obra, uno palpa de cerca el proceso escritural, llegando incluso, debido a las facilidades del formato de blog, a poder comentar de forma instantánea lo que se esta haciendo y lograr interesantes efectos metatextuales por medio de los hipervínculos.
Es una aproximación bastante particular a la autoconciencia que muchos autores propugnan. El poder dejar de manifiesto la tarea creativa, como parte de lo que se esta contando. Es así que, las medias horas o quince minutos que el personaje vive en recintos comerciales con conexión a Internet, comunes en cualquier ciudad del continente, incluso en los pueblos más pequeños o esas fragmentadas incursiones a verdaderos antros de sordidez, plagados de voyeristas, pornógrafos de todo calibre y equipos anclados al suelo con cadenas, como cuartos de tortura, se materializan como historia, en breves comentarios, digresiones o descripciones sobre Alto hospicio, Iquique o la cárcel de Acha en Arica, parada final de Galleguillos, el supuesto asesino.
Antes del desenlace que todos conocemos, la captura y encarcelamiento, Ramos Bañados se las ingenia para mezclar realidad y ficción, dejando abierta la sutil frontera que nos llena de dudas y lleva a indagar antiguos reportes, a fin de verificar la agenda, pasado y desarrollo de los eventos a la luz de la mente, voz e intimidad que el va prefigurando para este asesino.
Los giros espacio tiempo, los marcan el desarrollo de los hechos en el presente, algunos flashbacks, testimonios y voces que se cruzan. La tónica a descubrir en cambio, se gesta por medio de encuentros casuales con prostitutas, mucho recorrido en taxi, presencia constante de la prensa y radio, vagabundeos nocturnos y una gran suma de rápidos fotogramas y tras píes que muestran la cara oculta de la pulcritud y estabilidad mental del chileno promedio, ese que prefiere vivir con los ojos cerrados, víctima de su represión y prejuicios, ante una sordidez que tal como el cine de David Lynch prueba, se halla más cerca de lo que uno imagina. Quizá, en forma de una misteriosa oreja cercenada en el patio trasero, la cual puede conducir a un burócrata o niñito bien, ante verdaderos monstruos o mundos aberrantes propios del cine gore o clase Z, algo así como Frank Booth y su sequito (Dennis Hopper en Blue Velvet)
Lo interesante de la labor novelística de Ramos Bañados, es que no queda en lo meramente anecdótico, su documentación sobre el psicópata de esa olvidada localidad de nuestro país, su propia experiencia como periodista y su agudeza para vincular elementos dispersos de la cultura, cine, política, amarillismo, experiencias de la calle, mitos urbanos, simple imaginación y fijaciones propias del ser humano en su más desnuda esencia, van generando dimensiones yuxtapuestas que enriquecen el relato, se cohesionan lugares, fechas, personajes reales y referencias a otros géneros, en una interdiscursivad bastante sugerente. En su espectro de creación, se suceden inquietantes nombres como Chikatilo o el carnicero Rostov, Luís Alfredo Garavito, Ted Bundy, Charles Manson, David Berkowitz o El hijo de Sam todos asesinos seriales que van emanando en las conversaciones y parangones con sus pastiches cinematográficos, Hannibal Lecter por ejemplo. La atmósfera, mucho descampado y garito, motel y carretera, es propio del género negro, la crónica policial y la ultraviolencia a lo Alex de Large, protagonista de la Naranja Mecánica de Anthony Burgess llevada a la pantalla grande por de Kubrick. Otra referencia obligada es Travis Bickle interpretado por DeNiro en Taxi Driver de Scorsese film del año 76 que inspiró un intento de homicidio contra el presidente Reagan además de la literatura hiperrealista de los últimos cincuenta años, heredera del beat. Esta ha privilegiado lo sórdido, escatológico y mundano, algunos nombres son Brett Easton Ellis, creador del yuppie asesino, fanático de la música de los ochenta, Patrick Bateman así como las creaciones de Barry Giford, Bobby Peru y Perdita Durango, llevados a la pantalla primero por Lynch en Wild at Hearth, cinta inspirada en las aventuras de Sailor y Lula y luego por Álex de la Iglesia.
No hay que olvidar claro, los paisajes propios del desierto y la urbe asentada en sus faldas, con un lenguaje coloquial y un formato que resulta atractivo y atrayente para el lector, Alto Hospicio, sin duda, es una novela desarrollada como apuesta total y prueba como nuevos formatos pueden vincularse sin perjuicio de la novela en papel. La simbiosis es provechosa y fértil para el autor y su público, al punto de traspasar la pantalla así lo demuestra la oferta de la editorial Quimantú de Santiago de publicar a fin de año, la primera parte de la así llamada, protonovela sobre el psicópata.
El texto, asegura en la web el autor, será publicado tal cual aparece en la web, respetando el formato blog, añadiendo incluso los comentarios.
Ramos Bañados demuestra de forma eficaz, que capacidad narrativa y formulas innovadoras de publicación y difusión, las cuales están abiertos al público ya sea para mostrar su arte o comentar, pueden complementarse produciendo interesantes resultados que a la larga, en virtud de su calidad y perseverancia, en este caso más de año y medio de publicación ininterrumpida, dan frutos innegables.
Autor: Daniel Rojas Pachas.
Publicado en: cinosargo.cl.kz
Muestra de algunos cuentos de Rodrigo Ramos Bañados.
Calle Mutilación
El capullo flota sobre un charco de sangre. Es mi obra. Antes me besó. Un beso con quien sea a ésa hora de la madrugada puede resultar dulce. Besar a tu violador es como el silicio. Dijo que me quería. Estaba borracho. También me insultó y trató de agredirme. Un escupitajo me derrotó. Con esa cara de idiota deformada por el alcohol contempló inmóvil mi tristeza y deterioro. Pude asfixiarlo por esa madrugada de marzo cuando borracho y cerca del mismo bar me violó. Al principio fue tierno. Le creí. Después me arrastró a patadas por el suelo. Hace algunos minutos le arranqué su miserable sexo y la sangre fluye, caliente. Ojalá sobreviva.
Geisha
Antofagasta está arrinconada por cerros pelados pero subterráneamente ricos en piedras que se cotizan en Londres. El agua de Antofagasta tiene arsénico; el aire plomo y la radiación solar es alta. En Antofagasta los tumores crecen rápido como las cucarachas. Por esto: no vaya ni viva en Antofagasta. En Antofagasta probé sesos de geisha: aquellas finas cantoras de rostro blanco como la nieve de la costa occidental de la Isla de Formosa. Como Komako, según el “País de Nieve”, del escritor Yasunari Kawabata, mi geisha era una excelsa intérprete del Samisen -instrumento de cuerdas-, mejor animadora de fiestas en posadas con tinas inundadas por tibias aguas termales. Mi geisha de larga y delicada nariz, luminosos ojos y piel lozana como damasco, cometió el error de amarme. Como estábamos en Antofagasta, y no en Japón, la dejé por una puta barata. (Yasunari Kawabata, llevó su vida entre la escritura y la soledad. Kawabata se suicidó a los setenta y dos años, en el ahogo seco de una llave abierta de gas).
Link a la web de Alto Hospicio.
