Anverso Literario: El Mocho de José Donoso
El Mocho, historia ambientada en las minas de Lota no es una excepción al mundo de discursos sociales que se cruzan en una copula infernal, represiones y máscaras enrevesadas que van tiñendo en la más oscura y ambigua opacidad a sus portadores, seres histriónicos y patéticos que el escritor Chileno, José Donoso, grandiosamente fue edificando, desde su debut con Verano y otros cuentos (1955)
En la obra de Donoso, el lector debe reconstruir orígenes difusos e imprecisos que se desarrollan de forma intencionada, como un cliché e imágenes acartonadas: prostitutas, cesantes y gente inmersa en labores absurdas y agazapantes, verdaderos callejones sin salida o sueños de mala muerte.
En el universo Donosiano, la monotonía es una constante y la rutina una adicción en que roles impuestos, ocultan el ser real. Incompleto, fuera del apodo y rostro representado. De modo que pese a lo que el lector espere de acuerdo a su experiencia previa, forjada fuera del mundo narrado, siempre se dará de bruces con una trasgresión y carencia propuesta en clave carnavalesca y barroca. Mundo posible plagado de esperpentos grotescos que cantan la insatisfacción y esperanza, corporizada en trashumantes que conocemos de forma fragmentaria con los apelativos del Mocho, la Bambina, el Mocho chico y La Elba

En el caso particular de los Mochos, personajes que dan nombre a la obra, producto de su mote peyorativo que alude a su labor de monaguillos y en un nivel más simbólico e íntimo, debido a su vida cercenada; nos topamos con un devenir actancial que nos perfila entidades urgidas por la necesidad. Precarios, denotan rectitud, inocencia, mansedumbre inmersa en el ámbito, misógino, casi animal de Lota. Espacio que les recuerda de forma constante su equivoco, esa condición periférica de pasivos y remilgados. Son niños bien que anhelan producto de su frustración sexual, movimiento y un abrupto quiebre a su cúpula social.
En tal medida, la evolución de estos seres opera bajo el eje de renuencia y contradicción frente a las expectativas globales. Huyen de lo que todos esperan de ellos, vagan y se diluyen y su comportamiento alcanza altas cuotas de subversión pues desestructuran el orden y la coherencia de su entorno inmediato. Esas jerarquías enmohecidas y fosilizadas por el hábito y la necesidad de construir identidades seguras, aprehensibles y comunicables.
El elemento disruptor es un ingrediente que recuerda la afición de Donoso de metaforizar bíblicamente.
El contenido edénico se trastoca y dos mujeres, dos prostitutas, tientan a estos endebles alejándolos de la iglesia, su vía de rectitud y moralidad que los condena al rito eterno e imperecedero sin mayor satisfacción y sentido, que el placer de repetir un acto de forma compulsiva y monotemática.
Otro de los elementos disgregados, víctima de la irrupción mundana y ruptura escolástica: Es el control parental y la estabilidad que provee un origen bien delineado. En consecuencia, nos enfrentamos a otro de los fetiches Donosianos, el concubinato y la cópula ilícita, fugaces encuentros que reúnen lumpen, proletariado y burguesía en un sutil pacto de sangre.
En este discurrir, Ambos Mochos se amalgaman con su antepasado común, el aristocrático Blas Urízar, de cuestionable comportamiento en su círculo social. Descarriado, Blas es la mancha dentro del abolengo familiar, conocido como el lengua mocha, es el primero de esta estirpe denostada, un exiliado y paria con blasón, enredado en amoríos con otra prostituta de la zona minera, María Paine Guala, abuela del Mocho grande y bisabuela de Toño, el Mocho Chico.
El autor hila de forma suculenta el tiempo y espacio en torno a estas existencias errantes, los cruza, los fuerza a colisionar a repetirse y errar mil veces en un purgatorio dantesco, huérfanos de las expectativas y frustración, son destructores del germen social. Fantasmas cuyo contorno es una habladuría tras un complejo juego de palabras, un galimatías que connota demasiado y del cual perdieron consciencia hace mucho. Impelidos a vagar sin origen y con un destino infame.
En el caso de las féminas, el deambular errático es doble, pues en esta irrealidad lúcida, ellas sólo tienen dos opciones. Son madres o putas, la pregunta consecuente es ¿qué tal si deben por imposición, ser ambas? lo permitirá una sociedad como la nuestra, como la que plantea la obra, llena de machos como Antonio. En el ideario de este arquetipo, una mujer debe honrar su hogar, por tanto cierto desempeño en la cama esta vetado, es propio de aquellas hembras que él sólo usa para gozar, pues su persona es la que otorga y recibe de forma prominente y exclusiva el goce carnal. En el mismo ámbito de falocentrismo que raya en opresión corporal, ¿Qué rol les toca, si desconocen la identidad o paradero del padre de sus vástagos? y ¿Por qué contribuyen a perpetuar la comedia, no sólo al parir a los hijos de estos hombres anónimos y violentos, sino al educarlos bajo el mismo molde?
Sumisa y denigrada, la mujer en el universo de Donoso, específicamente en el Mocho, ocupa el sitial de un objeto, (no sujeto) de devoción y placer de estos hombres que tantas veces, confunden a la madre y amante, ambigüedad y contradicción, componentes fundantes e ineludibles de esta novela, título póstumo, publicado en el año 97 y último destino que los lectores del Chileno, tenían para conectarse con su prolífica voz, antes de que al interior del panorama cultural internacional, se hablara de lagartija sin cola, novela perdida de aquel miembro y cronista del boom, que tan grandes títulos legara por años a nuestra narrativa, constituyéndose como una de sus voces más prolíficas y originales.
Autor: Daniel Rojas Pachas.
Publicado en: Cinosargo
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Semblanzas profundas: Mario Bahamonde

Prosista y poeta, gran cultor de la crítica y el ensayo, Mario Bahamonde Silva es un hijo abnegado del norte Chileno. Visionario capaz de abarcar en su genio el rescate de una heterogénea producción histórico, lingüística y literaria
Prosista y poeta, gran cultor de la crítica y el ensayo, Mario Bahamonde Silva es un autor completo e hijo abnegado del norte Chileno, junto a Andrés Sabella, Antonio Rendic, y Oscar Bermúdez, ha sido y será uno de los más grande impulsores de las letras nacidas al alero del desierto.
En el campo de la investigación cultural, entregó el Diccionario de voces del norte, Guía de la producción intelectual nortina, Pampinos y salitreros y Gabriela Mistral en Antofagasta
Nacido en Taltal en 1910, Bahamonde se unió de forma indisoluble a las letras, primero en el campo de la docencia, ejerciendo tanto en liceos, como en el área de extensión de la Universidad de Chile en Antofagasta. Luego oficiaría en torno al campo periodístico, en la edición del Mercurio de la misma ciudad.
Entre sus obras más destacadas se encuentran los volúmenes de cuentos De cuan lejos viene el tiempo, las antologías de cuento y poesía del norte y Pampa volcada (1945), rica en tipos humanos del mundo salitrero. Luego vendría Huella rota aparecida en 1955, que versa sobre la vida y penuria de un obrero de Chuquicamata, consigna que lo enmarca dentro de la generación del 38 como retratista geográfico y social, testigo y protagonista de las revoluciones culturales y políticas del periodo que se extiende desde fines de los treinta hacia comienzos del cuarenta, Su obra es sin duda, una huella cabal e imperecedera, valioso documento, a la hora de iniciar un seguimiento del panorama y ruta, que asume la producción textual del norte.
Hay que destacar además que fue ganador del Premio Municipal de Santiago por su novela El caudillo de Copiapó y miembro de la Academia de la Lengua desde fines de los años 70 por su diccionario de las voces del norte, gran aporte lexicográfico en lo que a esta región del país atañe. Como intelectual pleno, Mario Bahamonde no abandona además la riqueza de otros géneros y autores provenientes del extranjero, ampliando su caudal productivo. No se puede en tal caso, obviar su aporte al teatro, con la creación del grupo libre que monto obras de Albert Camus como “El malentendido”
Sin embargo la preocupación principal del Taltalino, orbita en torno al desapego y alienación creciente que el hombre nortino experimenta frente a su cultura, leyendas, mitos e historia. Observar como se desfigura la forja de una identidad y como la palabra, que si bien puede ser cárcel lógica es además la materia prima de la memoria y percepción. Tal divisa, lo empujo a estudios acabados y gestiones que configuran a la tierra nortina y sus voces, como la quintaesencia y leitmotiv de su producción. No casualmente afirmaba que La tierra siempre es el más viejo dios . Por tanto, la lucha contra el inconsciente colectivo, hizo que su pares reconocieran en su obra y vida, la de un aventurero atlas, cargando la piedra fundacional frente a la agria indiferencia. Al respecto Nicomedes Guzmán poeta y novelista también enmarcado dentro de la generación del 38 afirma que: Bahamonde fue fiel a su tierra de piedras y arenales, de soles y distancias, camanchacas y huellas. Desde el primero hasta su último libro se escucha el latido del desierto y las voces de sus habitantes.” Razón que lo llevo a viajar por el periodo colonial, republicano y desde luego a visualizar el mundo precolombino y su proyección, más allá de la influencia peninsular.
Obsesas trashumancias y largos periodos de ausencia que lo asentaron en la capital, a fin de perfeccionar su saber y recopilar datos añejos en perdidos archiveros, los cuales luego se traducirían en ricos corpus creativos.
Los especialistas ven por tanto en Bahamonde a un visionario de amplio criterio, capaz de abarcar en su genio el rescate de una extensa y heterogénea producción la cual preserva y lega como artífice cuidadoso, a sus sucesores. En su obra resuena el eco de la tradición oral, la prosa proletaria, el verso imaginista y el mundo portuario además de las diversas vías de preservación que asume la tradición e historia, ya sea en la sabiduría popular, el folclore, el habla coloquial, la toponimia, la música, danza, las leyendas seculares y los usos diarios.
En la Guía de Producción Intelectual Nortina denuncia además, el derrotero y perdida del acervo regional: Hubo una música tan antañosa como los rastros remotos de la vida, que hoy desconocemos. Música que se desarrolló sucesivamente de acuerdo a la etapa que vivía la zona. Ya no hay memoria de las viejas cuecas mineras (algunas de cuyas letras hemos archivado) ni tampoco hay memoria de las cuecas pampinas, pero de la vieja pampa salitrera. De este mismo modo se ha ido perdiendo en el olvido el primitivo teatro minero o las antiguas payas populares o el refranero nortino y todo el saber que constituye nuestra alma regional”.
Drama que se extiende más allá de la abolición y desuso de formas expresivas. El conflicto se agudiza en torno a la lengua, panorama desastroso que cada cierto tiempo, nos toca presenciar, al ver morir al último de los hablantes de una comunidad. Con él, no sólo desaparece un universo constituido por el individuo, sino que se cierra el umbral a toda una cosmovisión y cultura. Algo similar se vive en la perdida gradual del hombre frente al reconocimiento de voces cotidianas como aquellas que bautizan nuestras ciudades. Al vivir con asiento en estas, las repetimos como un fraseario perpetuo y mecánico del cual ya no tenemos conciencia ni rastro de su génesis
La tradición se perdió por completo y desapareció sin más rastros ni justificaciones que nuestra propia ignorancia. Y lo que es peor, nadie sabe qué significan nuestros nombres regionales. Nadie sabe qué quiere decir Chuquicamata (dura lanza) ni Taltal (gallinazos) ni Calama (brotes, reverdecer) ni Loa (rápido, ágil), ni Iquique, Arica o Tocopilla, ni cada uno de los nombres que señala nuestra toponimia.
No es un tema menor, pues la elección voluntaria o la adhesión forzada a un espacio vital, la lucha o dicha en un territorio sea boreal o austral, va marcando de forma reciproca el temple del hombre y las grietas y formas de su medio. El habitante y su territorio, aquel que lo envuelve, que le da cobijo y tantas veces lo desafía, lo devora y lo alimenta a fin de cuentas se realiza temporal y espacialmente en la memoria y el inconsciente, en la llamada inmortalidad, que a nuestro género le proveen la historia y la palabra, la cual no puede constituirse sin la afirmación o negación de aquel terruño al cual ha sido arrojada la existencia a constituirse.
De manera que si hay un Lillo o Arguedas que ven la proyección letrada en la condición laboral o racial o un Parra o Wittgenstein que procuran desestructurar el lenguaje y las formas en base a una antirepresentatividad dada por el habla coloquial o lo que se dice o calla y los conceptos ambiguos de verdad, hombres de cara a la ciencia ficción, simbolistas, surrealismos mandragorianos, carnavalesco Rabelesiano, Rokhiano y ficciones creacionistas además de dilemas y retrueques metaficcionales imbuidos en el mero drama del diseño textual como eje de la historia, pesquisas Cervantinas o Beckettianas que eliminan la unidad ficcional, la literatura no puede, sin agrietar su riqueza comunicativa, el dejar de proyectar todas las dimensiones y niveles de la realidad que involucra nuestra existir. En tal medida escamotear el maridaje hombre-tierra, por un prejuicio adolescente, supuesto rupturismo y vitalismo ego maníaco, coartaría gravemente nuestra comprensión social, política, epistémica y psicológica.
Bahamonde consciente de ello, dio todo de si en lo literario, narrativo y lírico en lo lingüístico, cronístico, histórico y folclórico, tomando un camino que lo eleva como voz privilegiada e ineludible a la hora de pensar y recrear la nortinidad nacional, frontera imaginada y trazada por el hombre, pero incapaz de ser disuelta por la presencia indómita del desierto.
Considero que no hay mejor forma de dejar patente al lector la trascendencia de este gran hombre y escritor, que la emoción creciente de su proyecto vital y creativo. En una biografía de nuestro desierto, crónica publicada en el Mercurio Antofagastino en los años cincuenta, Bahamonde confiesa: Una emoción muy especial me producen los libros sobre el norte. Nunca he medido en ellos lo puramente literario, lo que pudieran tener de mensaje sabiamente condimentado. En cambio, he intentado escudriñar lo que contengan de íntimo, de nuestro, de ese afán por decir y difundir las cosas que sólo los nortinos pueden sentir sobre el norte.
Autor: Daniel Rojas Pachas
Publicado en: Cinosargo
SONETO DE MARIO BAHAMONDE
SALITRE 1959
(paráfrasis del soneto de Pablo Neruda)
Salitre, flor de luz en tierra dura,
cristal aprisionado entre la pena,
camanchaca de luna sobre arena,
sudor de pueblo hervido en amargura.
¿Quién en el tiempo coronó tu albura,
tu fuerza, tu pureza de azucena?
Silencio de la tierra que encadena,
el desierto te esconde entre su hondura.
Aquí está el hombre, terco, duro, mudo,
amarrado a tu sed desesperada,
sembrando corazones en la tierra.
Hunde su mano entre tu polen rudo,
bebe tu sabia en lunas congeladas
y su savia con una cruz te encierra.
(Publicado en “Antología de la poesía chilena a través del Soneto” Ediciones Libertarias, Madrid, 1988. Pág. 117)
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Óscar Hahn sus pares valoran su arte y trayectoria
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El poeta de larga y nutrida trayectoria Óscar Hahn Garcés, fuerte candidato al premio nacional de Literatura 2008, ha recibido en su postulación, un dedicado y merecido apoyo por parte de la ciudad de Arica y sus escritores, los cuales, se hayan encabezados en la campaña por el Colectivo Literario y Cultural, Rapsodas Fundacionales.
En los años 60, el escritor nacional, ejerció como académico en la Universidad de Chile, sede Arica. Por tanto, sus pares reconocen la calidad de Hahn como escritor y docente comprometido.
Orgullosos de apoyar a su miembro honorario, Rapsodas cuenta con la asistencia de la Universidad de Tarapacá, como institución a cargo de la la presentación formal.
El Director artístico de Rapsodas, escritor y docente de larga y reconocida experiencia, Luís Araya Novoa, argumenta en el tríptico que se encuentran difundiendo a nivel local y también nacional:
Valoración de una Trayectoria
Al leer la poesía de Oscar Hahn, el lector sensible y exigente de excelencia creativa mediante la palabra artística, fortalece su concepto de la causa y del modo en que el lenguaje articula la cultura como espíritu del humanismo.
Es que este escritor chileno, nacido en Iquique en 1938, educado en esta ciudad hasta 1951; en Valdivia, (1952-53); en Rancagua (1954-57); en Santiago (1958-62); en USA (1974 adelante), doctorado en Filosofía por la Universidad de Maryland y actual profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Iowa, Estados Unidos de Norteamérica, inventa su personal espacio lírico desde, por y para el verbo gestor de criaturas, hechos y ambientes que, validos por si mismos, configuran sus esencias en por que” y cómo se les presenta.
En tal sentido, Hahn es, con relevancia, un poeta fundacional, que origina seres y actos portadores de características propias relacionadas con una transubstanciación de la naturaleza, mas que con una nostalgia o vivencia de la misma. Por esto muchos de sus poemas parecen provenir de experiencias idiomáticas obtenidas de lecturas mas que del trafago diario de la vida, en una actitud diríase Borgiana que con imaginación y asentada en libros reales o irreales fija su universo. Mas, en Hahn, si en alguna medida se manifiestan rasgos composicionales al respecto, estos se expresan como perfil de procedimiento y catadura de organización de elementos básicos y no de posición lírica profunda surgida del trato existencial que en tonos, ritmos, sonoridades, armonías, imágenes, motivos y temas recuerdan caracteres semejantes trabajados por poetas romancistas medievales anónimos, o Jorge Manrique, o Francois Villon. O bardos renacentistas tal San Juan de la Cruz, o Garcilaso de la Vega; o barrocos como Luís de Gongora, o Francisco de Quevedo; o románticos simbolistas a la manera de Jean Arthur Rimbaud; o más contemporáneos, según Guillaume Apollinaire, Vicente Huidobro, Nicolás Guillen u otros.
Dichos parecidos se proyectan en su escritura en rol de confluencia y parentesco técnico retórico, de consonancia genérica, pues la gestión de autenticidad creativa de Hahn se manifiesta con exactitud en su tendencia a trabajar asuntos tradicionalmente considerados de primerísima importancia con desfachatez y altanería, humor y sarcasmo, superioridad y jactancia, y aunque con identidad muy hispanoamericana, demostrando en sordina, y evidenciando que esto es lo que el lector debe entender, porque la procesión va por dentro, encubierta por un formato estilístico terso y cauto, pero seductor en su amalgama de novedad extraída de antigüedad en apariencia periclitada, De aquí la juventud y el frescor señeros de su poesía que ajena a la moda, siempre esta de y a la moda.
Luís Araya Novoa

El presidente del colectivo literario, Rapsodas Fundacionales, José Morales Salazar, argumenta refiriéndose en extenso a la calidad literaria y profesional de Óscar Hahn. Su visión humanista lo ha llevado a dedicarse de lleno a la docencia a la formación de profesores y especialistas en literatura, tarea abnegada que desarrolló en el norte chileno y que continua desempeñando hoy, en Estados Unidos. En su rol de escritor, es una de las voces más originales, lucidas y profundas, de la poética, no sólo nacional sino latinoamericana.
Por nuestra parte, autores jóvenes y profesores de una generación distante, mas no por eso indiferente, reconocemos la labor de Oscar Hahn como autentica y apasionada, cuenta con una fértil bibliografía, títulos de enorme calidad en poesía y ensayo ha incursionado además en narrativa y en la gestión que promueve la obra de otros destacados como Vicente Huidobro y en cuanto a géneros, el cuento fantástico, influjo que junto a los clásicos españoles, brilla fuerte en su obra.
Hahn además, esta incluido en las más destacadas antologías nacionales e internacionales de poesía, en virtud de una voz particular. Esta lo ha llevado a explorar ricos terrenos, estilísticamente innovadores, al punto de proyectarse lejos de cualquier finca generacional, consiguiendo como pocos, posicionar la poética Chilena, que tanto se nos reconoce alrededor del globo y en múltiples lenguas.
Razones de sobra para recibir el preciado reconocimiento que una nación, otorga a sus escritores, producto de una vida dedicada a las letras, a su difusión, gestión cultural y por sobre todo, a la edificación del espíritu y la mente humana a través de la palabra.
Beckett: Un diálogo constante con lo inefable por Daniel Rojas

Beckett: Un diálogo constante con lo inefable.
(Todos los derechos reservados: Daniel Rojas Pachas)
La voz poética de Beckett, tanto a nivel personal como en su rol de insigne y señero representante de una vertiente antitética de la tradición novelística occidental, ha quedado inmortalizada por la crítica, bajo la imagen estética del fracaso, autor del absurdo y la impotencia, como inexorable destino de la comedia humana.
Su arte, postula matices extremos de la línea iniciada por Camus, Kafka, Leopardi y Sartre la cual será revisitada posteriormente por escritores como Perec o Michel Houellebecq claro que sin el atrevimiento y espíritu visionario del Irlandés.
Su creación de esferas huecas y cerradas herméticamente, mundos comprometidos con la locura y la imposibilidad de sustraerse del purgatorio que implica ser en función de la nada, hace de sus portavoces, Murphy, Molloy, Moran o MacMann sin importar el nombre que tengan, presas del lenguaje, renuentes y trasgresores del acto mismo de comunicar y sin embargo, violentos usuarios que viven en un constante y burdo monólogo, el cual deja en claro, cuan difícil les resulta morir y cuan poca justificación tiene el respirar agonizando.

Desde un plano individual, se vislumbra la imagen del Samuel Beckett como la del creador que mejor supo proyectarse en las posibilidades comunicativas del gris vital, la falta de movimiento y parquedad, al punto que iba construyendo una leyenda de extremo silencio dentro y fuera de la ficción. El escritor yugoslavo Radomir Konstantinovic, en su libro Beckett, mi amigo, llama la atención sobre la imponente “presencia” del escritor: «Beckett no era el creador de Hamm y Clov, sino alguien como ellos. Incluso físicamente, con su presencia, pertenecía al mundo de estos (…) siento la fuerza de su presencia en todos los que se preguntaban, tras un encuentro con él, si era un místico, un santo o un loco (…) A él eso le ofendía. Especialmente le ofendían las mistificaciones sobre su “santidad”(…) estaba al otro lado de la vanidad.» Beckett anhelaba la pobreza expresiva. «Soñaba incluso con abolir los verbos être y avoir (’ser’ y ‘haber’).» «Nunca le oí pronunciar la palabra literatura. Ni siquiera la palabra escritura. Hablaba siempre de trabajo.» En tal medida, fue muy poco lo que escribió sobre sí y menos aún, sobre sus metas e ideales como escritor.
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Dentro de su novelística, en la obra El innombrable, Laura Cerrato, directora de la revista Beckettiana editada por la Universidad de Buenos Aires y autora de varios ensayos sobre el autor, destaca una frase en extremo reveladora: “Las palabras que caen, no se sabe dónde, no se sabe de dónde, gotas de silencio a través del silencio”. Quedando clara la fijación de este, hacia las formas dispersas y desintegradas arbitrariamente. Lo cual se condice con el enorme aprecio que el autor logró desarrollar hacia la obra del pintor holandés Braun Von Velde al cual, paradójicamente, dedicó arduo tiempo y análisis. El trabajo de composición de Von Valde como la vida de los personajes Beckettianos son fugaces líneas, en que lo tenuemente sugerido, es con violencia cancelado y negado al instante siguiente. La imposición del silencio marca el imperio del absurdo y dota al mundo de límites imprecisos, ambiguos, producto de la falsedad de los hechos, la fragilidad de lo enunciado y la constante contradicción entre lo que vemos, oímos y finalmente interpretamos.

Esto conduce dentro de un espacio colectivo, el de los cánones y movimientos literarios a insertar al autor dentro del denominado ‘teatro del absurdo’, categoría propuesta por Martin Esslin que incluye además de Beckett a Ionesco, Pinter y Adamov, entre otros.

Dice Esslin: “El teatro del absurdo no procede con conceptos intelectuales, sino con imágenes poéticas, no expone un problema intelectual ni da ninguna solución clara que sea reducible a una lección o a una norma ética. Muchas de las obras del teatro del absurdo tienen una estructura circular, terminando exactamente igual a como empezaron. (…) el público se enfrenta con acciones carentes de motivación aparente, los personajes, que se hallan en constante flujo y los sucesos, están evidentemente fuera del reino de la experiencia racional” (1997, p. 162).
Araceli Laurence en su trabajo sobre Beckett y Gambaro, cita a Patricia Pavis, autora argentina experta en teatro moderno, que selaña la existencia de diversas “estrategias” del absurdo, Beckett lo utilizaría como “principio estructural para reflejar el caos universal, la desintegración del lenguaje y la ausencia de una imagen armoniosa de la humanidad” (2005, p. 20)
De forma que en su poética, indefectiblemente, se disuelven los componentes tradicionales; personajes, acciones, tiempo, espacio. (Laurence, 2007)Y la frontera entre la enunciación y lo enunciado se torna cada vez más opaca, procurando, la abolición del referente y la función constante del lector como “infinito decodificador de la escritura” (Barrenechea, 1982, p. 378).
Barrenechea evidencia además, la ruptura del contrato mimético “lo que provoca el bloqueo en el proceso de reconocimiento y lectura por el cual ‘la obra remite al mundo y el mundo a la obra’” (Barrenechea, 1982, p. 378).
Teniendo en cuenta semejante línea de consideraciones, las cuales aclaran el panorama creativo de esta autor contemporáneo, no cuesta percibir desde un principio, la mimesis ambigua que dispone, a fin de crear una logicidad carente de espacio, plagada de acciones fragmentadas e hibridas libres del peso temporal o causal, afectando no sólo las expectativas del lector en torno a lo enunciado, sino su interpretación del mundo y la valoración de un género ultra-acreditado como es la novela y el influjo que tiene en la constitución de valores y una apariencia de verdad.

Lo expuesto permite reforzar y sostener todas las apreciaciones que la crítica ha emitido por años con respecto a Beckett, sustentándose primordialmente en presupuestos semánticos y de implicaturas al interior de su dramaturgia, faceta de su labor más popular y difundida, cuando hoy, más que nunca, resulta indispensable, por la pertinencia de su voz, abocarse también a la novela, territorio fértil en que Beckett evidencia de forma más tajante su apuesta y evolución minimalista, desde un periodo erudito marcado por la presencia ampulosa de tópicos grecolatinos y la influencia de Dante y Joyce, pasando por el cultivo de la novela negra y el absurdo existencial, hasta la fragmentación y síntesis total del género, en una premonición de la condición postmoderna propia de sus últimos títulos “Sin” y “el despoblador”, reflejos de un caosmos que elude la representación (mimesis) física y textual, reafirmando que la única realidad, precaria y ritual, aún cuando se anteponga cualquier empirismo positivista o metafísica cargada de utopías, reposa ab eternum en la palabra y la incapacidad de la razón humana para substraerse de su logicidad, lo cual afecta tanto el diseño como el contenido del discurso y propugna en última instancia, una apropiación y sufrimiento del existir como nada inalcanzable e incomunicabilidad ineludible.

La poética de Beckett y su anti-representación exacerbada a partir de la trilogía.
A lo largo de los 60 y principios de los 70, la obra del irlandés evidencia una clara tendencia a compactarse en formas cada vez más breves y autorreferenciales, en lo que se ha descrito como minimalismo. El ejemplo más extremo de tal economía de recursos, entre sus obras dramáticas, es la obra “Aliento” del 69 que dura únicamente 35 segundos y carece de personajes. En prosa en cambio, siguiendo la tendencia, encontramos Sans también del 69 y que cuenta con apenas siete páginas; según su traductor al castellano, Felix de Azúa se trata de un texto muy difícil, aunque «muchos especialistas lo consideran la pieza clave, la más rigurosa, la más exacta de la producción del irlandés». La obra se abre: Ruinas refugio cierto por fin hacia el cual de tan lejos tras tanta falsedad. Lejanos sin fin tierra cielo confundidos sin un ruido nada móvil. Rostro gris azul claro cuerpo pequeño corazón latiendo solo en pie. Apagado abierto cuatro lados a contracorriente refugio cierto sin salida.
Obras llamadas de “espacio cerrado” Beckett desarrolla su tan mentada preocupación por la memoria y sus efectos sobre el autoconfinado y auto observado ego en un progresivo y constante anular de cada acto y afirmación del ser y haber. Estética de la antirepresentatividad o más bien irrepresentatividad que busca a través de la comunicación y sus mecanismos, una síntesis trágica y la humorada final de la existencia: La imposibilidad tácita de lograr un circuito veraz.
Autor: Daniel Rojas Pachas.
( El artículo expuesto previamente, corresponde a una serie de notas que sirvieron de trasfondo Bio-bibliográfico a una investigación crítica que realice, centrándome en el último periodo narrativo de Samuel Beckett. Monográfico titulado: Beckett y la trasgresión comunicacional: Principios de una estética de la antirepresentatividad. Dicho artículo, destinado a un trabajo académico y eventual publicación en una revista filológica, busca delimitar, los alcances teóricos y críticos, relativos a la estética de la antirepresentatividad, visión minimalista, capaz de transgredir los principios básicos de la comunicación y la narratividad, divisa del autor irlandés, antitesis de la tradición novelística y paradigma visionario, de la literatura contemporánea postexistencial)
Obras Citadas
Barrenechea, A, “La ruptura del contrato mimético en la novela contemporánea”, en Revista Iberoamericana, n, 118-119, enero-junio, Columbia University. 1982
Beckett, S, El Innombrable. Editorial Alianza – Madrid, 1988
Beckett, S, Sin y el Despoblador, Editions de Minuit, 1969 y 1970
Boidesffre P, Beckett y el fin de la literatura, Lumen Buenos Aires, 1978
Camus, A, El mito de Sísifo. Alianza Editorial – Madrid, 2006
Chomsky, N., El lenguaje y el entendimiento humano, Barcelona, Seix Barral, 1980
Corredor, C, Filosofía del lenguaje. Una aproximación a las teorías del significado del siglo XX, Madrid, Visor, 1999
Esslin, M, El teatro del absurdo, traducción de Manuel Herrero. Barcelona: Seix Barral, 1966.
García Landa, J, Samuel Beckett y la narración reflexiva, Prensas Universitarias,
Konstantinovic, R, Beckett, mi amigo, Littera, 2001
Laurence, A El quiebre del pacto mimético en Beckett y Gambaro en Dram@teatro revista digital Nº. 22, 2007
Pavis, P, Diccionario de teatro, Paidós, Buenos Aires, 2005.
Pinker, S. El instinto del lenguaje, Madrid, Alianza, 1995
Vigotsky, L., Pensamiento y lenguaje, Buenos Aires, La Pléyade, 1973
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Semblanzas Profundas: Iris Fernández Ángel.

Esta semblanza vamos a dedicarla a la vida y obra de la escritora y gestora cultural, Iris Fernández Ángel, La profesora normalista y poeta, nacida en Ovalle, ligo su vida a las letras, imbuida por un afán de renovación y reforma de su medio, con plena confianza en la voz de los escritores y el llamado que estos tienen dentro del plano formativo, el quehacer social y devenir humano.
En la Escuela Normal “Isabel Bongard” de La Serena año 1965, la escritora, logró consagrar su anhelo, al egresar con un certero axioma como divisa “El educador es la palanca de desarrollo de su país” durante esos años, cultivó, frente y tras el escenario, una rica sensibilidad, despierta a diversas áreas de expresión, no sólo la que provee la palabra.
La escritora destaca su participación en cursos de ciencia, teatro, con énfasis en el manejo de títeres e invención de tramas, gimnasia rítmica, ballet, talleres de manualidad e invaluables charlas con escritores de la generación del 50 como Guillermo Blanco y Enrique Lafourcade.
Ese periodo, que ella recuerda con mucho aprecio, nos retrotrae al pensamiento de “Escuela Nueva”, principios fundantes que se oponen a todo academicismo enciclopedista, coartando el temor a experimentar y a llevar la educación, a un plano más vivencial en que el alumno desarrolla aprendizajes significativos in situ. Estas prácticas, que en Serena eran realizadas en las granjas y dentro del museo antropológico, la traen a nuestra ciudad, a alcanzar un nuevo peldaño en su formación profesional.
El año 1976 se titula como Profesora de Estado en Castellano, en la Universidad de Chile sede Arica y es aquí, donde cultiva de forma prominente, su carrera como escritora y gestora cultural.
Dentro de sus publicaciones se destacan el poemario del año 90 “ECOS DEL NORTE”. También de 1990 el libro de cuentos infantiles “PEQUICUENTOS” en Coautoría con su esposo el escritor Nelson Gómez León. En el año 91 también en coautoria, se publica “SIETE VOCES DE ARICA” y Al año siguiente “HACIA UN NORTE” que incluye a nueve Autores destacados de la región, entre los que se cuentan además de la autora a Ana María del Río, José Morales, Nelson Gómez y Luís Araya entre otros. En el 97, figura con un poema en la muestra antológica “ESPEJISMO” del TALLER ALTAMAREA y el 2004, en la selección POETAS EN DICTADURA , del escritor Mayo Muñoz.
También se destaca en su bitácora literaria, el VI Encuentro Internacional de Poetas y Escritores. “Gabriela del Mundo en el 92, el Encuentro Internacional de Poetas, Tarde de la Biblioteca Sarmiento en Villa Dolores, Argentina y el Encuentro “Brisas del Ande y la Sierra”, Organizado por el centro Cultural Teorema y la Universidad Politécnica de Puebla en México.
Logros que demuestran a través de los años, el espíritu progresista de Iris Fernández, quién no ha menguado su labor de perfeccionamiento tanto en el área creativa como pedagógica, pues para ella, ambas dimensiones están íntimamente relacionadas. Ve en las letras un camino y motor de esperanza para la juventud y en los escritores, figuras prominentes, llamadas a mejorar el espacio en que se desenvuelven y bajo el cual, cobijan sus letras.
Diplomada en Comunicación Escrita por la Universidad Católica de Valparaíso, año 1999, Fernández Ángel ha realizado destacadas Ponencias y Conferencias relativas al descubrimiento de América y su impacto en las culturas aborígenes” dentro del IV Encuentro del Mundo de la Cultura, realizado en Coquimbo (año 91) En el 94, participó, en el Encuentro Internacional de escritores, en la ciudad de Chosica, en Perú, presentó un trabajo sobre la Crisis de valores, Educación y Arte, dirigido a profesores de Educación Media y Universitaria. También en Perú, mostró su ponencia sobre La Literatura Chilena, desde los albores de la Independencia hasta nuestros días y asistió a la Conferencia en mesa redonda sobre “Literatura infantil y Juvenil en América y su repercusión en la Educación”.
No podemos obviar al reseñar su labor, el temperamento aguerrido y su función como promotora y artífice de instancias culturales. Oficio que la destaca, al ocuparse de la promoción de sus pares. Bajo su gestión, como Presidenta de la Sociedad de Escritores de Arica (SEA), año 1990 además de la publicación de la revista Raima, se dio origen a una de las instituciones insignes y tutelares de las letras locales. La Sociedad de Escritores de Chile filial Arica, puente con otros centros productivos y difusores del arte en el país, especialmente con el centro y sur. En su cartera, se conciertan recitales en Viña del mar en el Palacio Vergara y en Simpson 7, casa matriz de la SECH. El 2004 además, lidera la postulación del escritor iquiqueño, Alberto Carrizo Olivares al Premio Nacional de Literatura, consiguiendo la adhesión de las municipalidades de Tocopilla y Pozo Almonte, Además de Las Universidades Arturo Prat y República de Los Lagos de la ciudad de Iquique y en Arica, La Universidad de Tarapacá.
En el plano creativo, Iris Fernández posee un talento que se ha consagrado a la poesía, ha probado diversas técnicas, sus proyectos recientes, persiguen la síntesis y concreción del Haiku sin embargo no abandona el cuño del verso libre, en el cual demuestra una cadencia que tiende a la descripción y al juego retórico que azuza y apela de forma directa y sin amagos al lector. Algunos de los recursos: La interrogación y el constante instar a la construcción de imágenes y cuerpos, en un espacio de formas coloridas y sonoras, que se caracterizan por la tensura de ánimo que transita por amplios mundos desolados, ruda belleza presente en yermos vacíos, metáforas de la condición humana, del dolor ineludible, experiencia dilatada, asimilable a la naturaleza, esa fuerza indómita que obsesiona y motiva el apasionado lirismo de la escritora.
Voz premunida del cosmos andino y rural del norte precordillerano, específicamente Combarbala, que algunos señalan tiene por origen la voz Quechua “Cumparpayay” que significa “partir con almadana o martillo”, “tumbar violentamente” o bien “venir tumbado” Si este fuera el caso, la etimología se acerca a la intención poética de Fernández, la cual procura impactar con un sinuoso canto, modalidad de hablante que desnuda su más íntimos sentir y pesar, en su caso particular, la poesía no pretende ocultar o diferir el sentido, sino más bien instar a la catarsis directa, zaherir la fisura emotiva del destinatario.
En definitiva, la autora se caracteriza por un alto profesionalismo en el área de la educación, rico prontuario artístico y sagaz oficio como lectora de su tiempo y escritora de posibilidades concretas y proyectos múltiples. El resultado, una vida que ama las letras, tanto en el ámbito personal e íntimo, amparada por esa soledad intrínseca del creador, sin cerrar por ello, las puertas al intercambio de voces y discursos, producto de un quehacer pedagógico y en tal medida, creador. El cual la ha llevado a una apuesta constante y consecuente, hacia si misma y sus pares, profesores y artistas de la palabra, aunados en la cruzada literaria por formar mentes y nutrir espíritus.
Autor: Daniel Rojas Pachas.
Publicado en Cinosargo.
Poemas de Iris Fernández Ángel.
Si la garza es
Si la garza es alba azucena
¿Será la azucena un vuelo hecho flor?
Si la garza es copo de nieve dormido en el sauce.
¿Será la nieve ave de efímero volar?
Si la garza es pez hilado de plata venido del océano.
¿Será el océano constante bandada de alar azulino?
Si la garza es un signo de interrogación mientras duerme.
¿Será el insomnio su respuesta?
O ¿quizás, simplemente,
un blanco bajel en el río de mi sueño?
Destino
El caballo clavó sus tristes ojos
en mis frías pupilas
mas nada me detuvo.
Alcé el cuchillo y segué su pezuña
como el segador, la espiga.
Fijé mi cruel mirada
en la profundidad de su pupila
mas nada me detuvo.
De un solo tajo, desgajé el casco
rosas rojas se fueron abriendo
hasta llegar al infinito.
El dolor, ardiendo, galopó
por las crines erizadas.
La tusa se elongó en cuatro amplias alas.
El caballo clavó sus ojos abatidos
en mis cuencas vacías de ilusión
y creció, creció, creció.
Siete lenguas inflamaron
mi esqueleto enardecido
y me hicieron flama eterna
condenada por los siglos
a abrevar los sueños del hombre
en el charco del crepúsculo.
Tras el vuelo de la garza
Calor
desolación
silencio yermo.
Los cactus resquebrajados izan sus espadines entre el mustio quintral,
Mastico la roja urdimbre
tratando de atrapar la gota amarga y áspera
que mitigue la sequedad del mundo.
Es enero,
la hilera de huesos caprinos gritan ríos secos.
Respiro en desaliento este siglo apocalíptico
que avizoro egoísta, estéril, fatal.
Perdido en las desérticas serranías
un ojo azul borbotea leche transparente y fecunda.
Mi inquieta mirada sigue presurosa
el cristalino hilo que se pierde
en la ocredad del páramo.
Una garza envuelta en algodón azulino
alza el vuelo y blandamente revolotea remontando las alturas,
como feble línea en el cielo.
Traspasó los contrafuertes cordilleranos.
No una, sino miles de gráciles garzas
me saludan alzando sus albos gorjeos.
Los ojos se llenan de verdor.
Amplias praderas, plantíos inconmensurables de dulce caña.
Reminiscencias de grilletes se elevan
desde las espaldas morenas
y una niebla espesa escapa en bocanadas
desde la verde y húmeda floresta.
Cae el agua dulce,
vital y
doliente.
Autora: Iris Fernández Ángel
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Lanzamiento del libro Ocarina del Frío de Juan Carlos Mamani Morales.

El pasado viernes 4 de julio se realizó en el auditórium de la Biblioteca Municipal de Arica “A. Wormald Cruz” el lanzamiento del poemario Ocarina del Frío, del autor regional Juan Carlos Mamani Morales.
La ceremonia comenzó a las 19:30 horas, con una gran asistencia de amigos escritores, colegas docentes y académicos de la Universidad de Tarapacá, además de familiares, alumnos y cercanos seguidores del trabajo literario y humanista de Mamani Morales.
La ceremonia, contó con el apoyo del colectivo literario Rapsodas Fundacionales y el auspicio del Consejo Regional de la Cultura y las Artes y del Departamento de Cultura de la Ilustre municipalidad de Arica.
Haciendo honor a su origen y tradición, el lanzamiento fue precedido por la Ceremonia Aymara “Pawa” a fin de augurar bien y prosperidad a la obra. La reseña biográfica estuvo a cargo de la profesora Anita Labbé del Colectivo Rapsodas y el Dr. Patricio Ubeda, académico de la Universidad de Tarapacá, entregó un acabado análisis del texto, relativo a su forma y contenido.
La música también se hizo presente con la participación del Grupo Payachatas, dirigido por Don Mario Lozano.
El escritor, además de declamar dos poemas del libro en presentación, explicó el origen de este, recalcando que su ingreso al circuito de lectura y diálogo con el público; cierra una deuda personal aplazada por motivos diversos. Los poemas presentes en el texto, se remontan al periodo comprendido entre los años 87 y 97, algunos de ellos, se hallan en antologías, revistas y han sido declamados en encuentros a lo largo del país, por tanto, aunque posterior en su publicación, Ocarina del Frío antecede a Aves errantes, aves ausentes del año 2006, el cual marca la senda actual en su producción lírica.
Sin embargo es importante reconocer el texto como una pieza ineludible en la maduración del autor y su producción, al ser integral unidad, dentro de la trilogía que se ha propuesto para aprehender y difundir liricamente, la realidad y cosmovisión de su pueblo.
Dentro de la carrera del poeta, profesor de Castellano y Magister en Educación Intercultural Bilingüe, hay que destacar su participación activa en las revistas ECCE HOMO y OCARINA, de circulación interna en la casa de estudios local. También participó en la revista Raima de La SEA y en Extramuros del poeta Carlos Amador Marchant. Figura en antologías del Norte como Poetas en Dictadura del 2004, antología de la poesía Aymara de Juan Alvarez Ticuna (1993) y en 25 poetas de Arica e Iquique de ediciones SETA y es coordinador de la compilación Cuentos de Mi pueblo, texto bilingüe, publicado el año pasado.
Sobre Ocarina del Frío, el propio autor recalca el maridaje dialéctico que sostiene la obra. Hay un rico contraste de voces: El postmodernismo cosmopolita frente a la tradición, los prejuicios y afanes occidentalizantes, el mundo rural, y lo sagrado ante la distopía urbana, lo secular y el consumismo masificante.
Lo que se traduce en un diseño que no escatima recursos, al poner de manifiesto su dualidad. Presenta textos en ambas lenguas, español y aymara, se vale de la forma clásica del Romance y así mismo, de la libre ejecución del verso, invitándonos a recorrer y reflexionar el dilema vital, en una zona privilegiada, en la cual la interculturalidad es parte de la experiencia diaria. El tema del otro, de existir, frente y muchas veces bajo la mirada aprobación, escarnio e indiferencia, no es en el mundo alienante de hoy, un grito de batalla o panfleto de las llamadas minorías sino parte de la contingencia y un tema que no debe ser subestimado a nivel íntimo y menos intelectual, pues en ello subyace un germen de disolución del individuo, un corrosivo anhelo de poder sobre la voluntad y potencial del ser humano y por ende una amenaza a toda comunidad libre.
El lanzamiento de esta obra se suma a una red creciente de eventos artísticos interdisciplinarios, gestados por los diversos grupos y autores independientes de la zona, los cuales buscan potenciar y descentralizar culturalmente a la región, por tanto, como texto material y mensaje para una posterior reflexión, Ocarina del Frío, nos plantea un desafío y un aliciente para proseguir en la búsqueda incansable de ampliar las vías de comunicación y pensamiento, a través del arte en toda su riqueza.
Autor: Daniel Rojas
Publicado en Cinosargo.
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